miércoles, 21 de marzo de 2012

'El milagro de lo ordinario' -- Osho

"Hay dos caminos al descubrimiento. Uno es la meditación: buscar la profundidad sin el otro; el otro camino es el amor: buscar la profundidad con el otro. El otro se transforma en una raíz para llegar a ti mismo. Así crea un círculo y ambos amantes se ayudan uno a otro. Cuanto más hondo vaya el amor, más hondo sentirás que eres; algún día tu ser se revelará. Pero en ese caso no hay celos.
El amor no puede ser celoso, eso es imposible. Siempre confía, y si ocurre algo que quiebre esa confianza, debes aceptarlo; nada puede hacerse al respecto, porque si hicieras algo destruirías al otro. La confianza no se puede imponer a la fuerza; los celos tratan de forzarla. Los celos lo intentan, te hacen hacer todo esfuerzo posible para mantener la confianza. Pero la confianza no es algo que deba ser mantenido; está o no está. Y vuelvo a decirlo, no se puede hacer nada al respecto. Si está ahí, atraviesas la situación; si no lo está, mejor separarse.
Pero no pelees por obtenerla, porque eso es desperdiciar el tiempo, la vida. Si amas a alguien y tu profundidad le habla a la profundidad del otro -experimentáis un encuentro de vuestros seres- esto está bien, es hermoso; si no ocurre, sepárate. Pero no creéis conflicto, breguéis, ni luchéis por ello, porque no se puede obtener luchando, y el tiempo se pierde; y no sólo el tiempo, tu capacidad quedará dañada. Puedes comenzar otra vez con otra persona y repetir el mismo patrón.
De modo que, si no hay confianza, sepárate; cuanto antes, mejor, así no te destruyes, no te dañas, así tu capacidad de amar se mantiene fresca y puedes amar a otro. Éstos no son el lugar, el hombre, la mujer para ti. Seguid vuestro camino, pero sin destruirse uno a otro. La vida es muy corta y las capacidades muy delicadas; pueden ser destruidas, y, una vez dañadas, no hay posibilidad de repararlas."

martes, 20 de marzo de 2012

lunes, 19 de marzo de 2012

Fear?

Este yo abismal, que me pertenece y el cual es un desconocido, este monstruo que desvaría en las más absurdas contradicciones, que es y que no es, que se enreda y se deshace casi al unísono, ahora cae, desbordado, hacia las profundidades del conocimiento absoluto de sí mismo, hacia el corazón de la inocencia, para quemarlo, arrasarlo, evaporarlo. Desde que sepa qué proceso se oculta en cada gesto, en cada paso, en cada movimiento, desde que sea consciente de mi inconsciencia del cuerpo y, así mismo, plenamente consciente de la tierra, desapareceré. Con ello la inocencia fallecerá, y la pureza, el alma... la vida.


viernes, 16 de marzo de 2012

Puesto que no sostendré la imagen de tus pupilas, déjame aferrarla con fuerza ahora, déjame penetrar para la eternidad en las profundidades de tu mirada.

Fragmento de "Con la muerte en el alma"

"El peor peligro para mí es la belleza". Sentía que sus manos se le enfriaban cada vez más y que unos dedos de hierro se le incrustaban en la garganta. La belleza, la más sigilosa de las trampas, se ofrecía con una sonrisa de connivencia y de facilidad, le hacía señas, le indicaba que estaba esperándole. ¡Qué mentira! Esa grácil nuca ofrecida no esperaba nada ni a nadie, se dejaba acariciar por el cuello de la chaqueta y gozaba de sí misma, como de sí mismos gozaban y de su propio calor esos largos, rubios y cálidos muslos que la franela gris dejaba adivinar. Vive, mira al río, piensa inexplicable y solitario como una palmera. Es mío y me ignora. Daniel sintió una náusea de angustia y, durante un segundo, todo se puso a dar vueltas. El joven, minúsculo y lejano, le llamaba desde el fondo del abismo. La belleza le llamaba. Belleza, mi destino. Pensó: "Todo va a volver a empezar. Todo. La esperanza, la desdicha, la vergüenza, las locuras."

miércoles, 14 de marzo de 2012

Blue

Fuimos a coger su azul cuando apenas nos habíamos percatado de que el cielo se había echado a volar, huyendo tal vez de nosotros o del resto que quería arrebatarle su esencia. Se alzó a tal altura, a tal abismo, que lo perdimos de vista, estando condenados inexorablemente y para siempre a la ausencia de azul. ¿Algún día volvería, diáfano u obscenamente oscuro? ¿Alguna vez volveríamos a escrutar hacia el firmamento sin apreciar únicamente el negro?




martes, 13 de marzo de 2012

El pensamiento
tan inmenso y ligero
que ciega
en el silencio.

lunes, 12 de marzo de 2012

En la cascada me adentraría, se adentraría el pálido aliento, la descripción bajo su fuero, empiece por decirle adiós al tedio, eterno. Se fue, se ha ido. Muerte. No es difícil su renuncia en tus sueños, inerte. No puedes, no puedes evadirlo. No puedo comenzar el fin y el silencio al unísono. No puedo... desperdiciar el tiempo en un mero hecho, en la ausencia fútil del silencio.

domingo, 11 de marzo de 2012

Cuando estés
completamente desnudo
mi visión de ti se desvanecerá...

Chelo

Paseo

viernes, 9 de marzo de 2012

Inconsciente

El críptico mundo que se impone sobre la realidad como una dimensión paralela y aterciopelada, que sólo se ofrece como un susurro a la vista, como una caricia a la más remota levedad, donde las palabras son la distancia que hay que salvar para dejar acontecer el silencio.
Se muestra ante tus ojos el paraíso de hielo: el mundo de las sutilezas.

M

Las metáforas, las miradas y la música poseen una esencia común: son igual de peligrosas...

martes, 6 de marzo de 2012

Aborrezco no poder incitarte a que aborrezcas, es tan insoportable, tan insoportable como su maldita presencia en mis espaldas. ¡Maldita sea! Calla de una vez, calla, calla. No lo hará, no puedo impedir que lo haga, me paraliza. Ya he perdido la puñetera esencia del vacío para la incrustación en la demoníaca locura. Joder. Qué hacen retumbando sobre mis oídos unas fútiles cuerdas. Por lo demás, ya no llueve, ya no las escucho mientras llueve, ya no hay repiqueteo, ni gotas que caen sobre otras gotas. Ya no hay silencio. Ya no hay música. Ni siquiera hay desesperación. Ni siquiera hay locura. Sólo condensación, el frío de la indiferencia.

Ins

La creatividad
se extirpa
como los besos
de la sangre,
muere
como el cielo
ante la noche.

¿Cómo vuelve?

Extracto de El Infierno - Canto III - [La divina comedia de Dante]

«Por mi se va a la ciudad doliente,
por mi se ingresa en el dolor eterno,
por mi se va con la perdida gente.

La justicia movió a mi alto hacedor:
Hízome la divina potestad,
la suma sabiduría y el primer amor.

Antes de mí ninguna cosa fue creada
sólo las eternas, y yo eternamente duro:
¡Perded toda esperanza los que entráis!»

Estas palabras de oscuro tono
vi escritas en el dintel de una puerta:
Y dije: Maestro, me es duro el sentido.

Y él a mí, como persona atenta:
Es necesario aquí dejar todo recelo;
toda cobardía es necesario que aquí muera.

Hemos venido al lugar donde te dije
habías de ver la gente adolorida,
las que han perdido el bien del intelecto.

Después su mano en la mía puso
con rostro sonriente me reanimó,
y me introdujo adentro a las secretas cosas.

Allí suspiros, llantos y grandes males
resonaban en el aire sin estrellas,
que me hicieron llorar no bien entré.

domingo, 4 de marzo de 2012

Hasta


Pruebe usted a bailar en una habitación a oscuras. 
O a llegar, a través de la cornisa, a la habitación de al lado. 
Pruebe a desconectar el teléfono. 
O a tirarse a la piscina, para sentir el agua helada sobre la piel, y temblar, temblar hasta no ver nada.

Doceavo peina lo impeinado 
1 oscila venado
2 muerto acanalado
3 combinando hincado
4 dulce palo aislado
5 cópula en el aro
6 padre madre y paloma si conchabados
7en el triángulo de aniquilación perpetuado
8 bajo la sombra pueden intercambiar miradas
9 pero la chimenea se derrumba, y el oscuro 
10 ángel nos avisa, el doble, avaros 
11 de la pérdida, el falso hermano desandamos 
12

viernes, 2 de marzo de 2012

Exilio

Te estás viendo forzado a cerrar los ojos y suspirar. El eco del ruido de fondo hace que tiemblen tus arterias, tus  venas. Estás nervioso, diriges la vacua mirada hacia el infinito inmerso en distracciones obscenas y exponencialmente oscuras. Nada ha sido, nada es, nada será. Te sumerges en ese pensamiento, el cual te resulta tan absurdo y diáfano a la vez que te imposibilita el intento de erradicarlo. Atisbas, no obstante, con tus ojos la tristeza en la alegría, cada vez que sonríes es como si tus pupilas estuvieran diciendo.. ¡basta ya, hay que compensar esta exaltación con lágrimas!

jueves, 1 de marzo de 2012

Adiós, realidad

Esta visión se presenta tan diáfana como el rayo de luz proveniente del cenit del día. Me despido de ti, hemos vivido momentos tan memorables que he de conservarlos en mi memoria. Es claro que el pragmatismo pierde la consistencia, ha sido siempre obvio, es la base. Ser racional es lo propio, y siendo puramente racionales comienza a tener sentido la capacidad de perder la razón, la propensión a la locura de cada uno. Esa locura no se produce en el tiempo, sino en las milésimas, en cualquier caso. Si el reloj muere, el tiempo se va con él. Pensar (o leer) lo suficiente trastoca, resquebraja la vida misma tal y como es contemplada, te acerca a la eternidad. Y así, uno termina deambulando en otra realidad... en la realidad del sueño.

Es curioso no saber cómo llegaste hasta mí, ni siquiera había saboreado tu tacto ni vislumbrado tu aroma. Pero apareciste. A eso quizá podríamos llamarlo magia.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Cuatro

Ha sido curioso, hoy he escrito el veintinueve en el folio y ni me he percatado. Ha tenido que intervenir el ruido de la pantalla de colores para que pudiese vislumbrarlo... ¡año bisiesto! 
Feliz 29 de febrero. ¡Hasta dentro de cuatro años -con suerte-!

...

Las rocas
No me importaría estar jugando contigo todo el rato. Que tus ojos cayesen, se fuesen a la derecha y a la izquierda, buscando absorberlo todo. En algún punto estarías mirándome escrutadoramente, clavando las chispas que regurgitarían como un fuego en mí. Yo, banalmente abyecta en el brillo de tu oscuridad, paralizada, te sonreiría tontamente con cada palabra que soltasen mis insolentes labios. Con una prorrumpida cadencia que tendería al vértigo a medida que me sumergiera más en las profundidades de tu río. Podría... soñar con despertar y no tener que hacer nada, sólo atisbar el mar y el cielo, las olas y su movimiento, su espuma, y que tú estuvieras a mi lado, impávido, sin resquemores, en silencio. Me diluiría en el cuadro ante mis ojos, sería espuma vagando por el océano y tú las rocas, que yo rozaría con cada uno de mis movimientos. Ni el sol sería capaz de negarlo.. ni de borrar nada, ni nadie. Pero solamente soy, soy. Y tú no dejarás de ser, aun no, el ser altivo, sereno, firme, distante y cercano. Podría decirte mil palabras inútiles y luego enredarme con tu mirada mientras el silencio me inunda. Pasaria así horas, te estaría escuchando, a ti, a tus sombras, a tus latidos, a tu corazón bombeando sangre. Aunque... tú... tú.. volverías a perderte en las misivas de tu imaginación, en tu tempestad y tu quietud insondable.

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¿Qué mirada no es susceptible?

martes, 28 de febrero de 2012

¿Cómo es posible que el agua sea una llama?
No sé si es quemarme o ahogarme la palabra adecuada.

Cuestión de números

¿Tú?
Tú eres un número, como ellos.
¿Yo?
Yo soy un número, como tú.
Dime, por favor:
¿Acaso seremos infinito si nos dividen entre cero?

lunes, 27 de febrero de 2012

Contradicciones e inconsecuencias

La preocupación por el sistema y la unidad no ha sido —ni lo será nunca— una característica de quienes escriben en los momentos de inspiración, en los cuales el pensamiento es una expresión visceral que obedece a los caprichos de los nervios. Una perfecta unidad, la búsqueda de un sistema coherente son la prueba de una vida personal pobre, esquemática e insulsa, carente de contradicciones, de gratuidad, de paradojas. Sólo las contradicciones esenciales y las antinomias interiores prueban una vida espiritual fecunda, pues sólo ellas proporcionan al flujo y a la abundancia internas una posibilidad de realización. Quienes varían poco de estado de ánimo e ignoran la experiencia de los extremos no pueden contradecirse, puesto que sus tensiones insuficientes no podrían oponerse. Quienes, por el contrario, sienten intensamente el odio, la desesperación, el caos, la nada o el amor, aquellos a los que cada experiencia consume y precipita hacia la muerte, que no pueden respirar fuera de las cimas y que están siempre solos (y con mayor motivo cuando están acompañados), ¿cómo podrían seguir una evolución rectilínea o cristalizarse en un sistema? Todo lo que es forma, sistema, categoría, plan o esquema procede de un déficit de los contenidos, de una carencia de energía interior, de una esterilidad de la vida espiritual. 
Las grandes tensiones de ésta desembocan en el caos, en una exaltación cercana a la demencia. No existe vida espiritual fecunda que no conozca los estados caóticos y efervescentes de la enfermedad en su paroxismo, cuando la inspiración aparece como una condición esencial de la creación y las contradicciones como manifestaciones de la temperatura interior. Todo aquel que repruebe los estados caóticos no es un creador, quien desprecie los estados enfermizos no tiene derecho a hablar del espíritu. Sólo posee valor lo que surge de la inspiración, del fondo irracional de nuestro ser, lo que brota del punto central de nuestra subjetividad. Todo producto exclusivo del esfuerzo obstinado y del trabajo carece de valor, como todo producto exclusivo de la inteligencia es estéril y no posee el mínimo interés. Por el contrario, me fascina el espectáculo del ímpetu bárbaro y espontáneo de la inspiración, la efervescencia de los estados de ánimo, del lirismo esencial y de cuanto es tensión interior —todo lo cual hace de la inspiración la única realidad viva en el terreno de la creación.

[En las cimas de la desesperación - E. M. Cioran]

domingo, 26 de febrero de 2012

Pensamiento

Me levanto sobresaltado; si por lo menos pudiera dejar de pensar, ya sería mejor. Los pensamientos son lo más insulso que hay. Más insulso aún que la carne. Son una cosa que se estira interminablemente, y dejan un gusto raro. Y además dentro de los pensamientos están las palabras, las palabras inconclusas, las frases esbozadas que retornan sin interrupción: “Tengo que termi... Yo ex... Muerto... M. de Roll ha muerto... No soy... Yo ex... ” Sigue, sigue, y no termina nunca. Es peor que lo otro, porque me siento responsable y cómplice. Por ejemplo, yo alimento esta especie de rumia dolorosa: existo. Yo. El cuerpo, una vez que ha empezado, vive solo. Pero soy yo quien continúa, quien desenvuelve el pensamiento. Existo. Pienso que existo. ¡Oh qué larga serpentina es esa sensación de existir! Y la desenvuelvo muy despacito... ¡Si pudiera dejar de pensar! Intento, lo consigo: me parece que la cabeza se me llena de humo... y vuelve a empezar: “Humo... no pensar... No quiero pensar. No tengo que pensar que no quiero pensar. Porque es un pensamiento”. ¿Entonces no se acabará nunca?

Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso... y no puedo dejar de pensar. En este mismo momento —es atroz— si existo es porque me horroriza existir. Yo, yo me saco de la nada a la que aspiro; el odio, el asco de existir son otras tantas maneras de hacerme existir, de hundirme en la existencia. Los pensamientos nacen a mis espaldas,  como un vértigo, los siento nacer detrás de mi cabeza... si cedo se situarán aquí delante, entre mis ojos, y sigo cediendo, y el pensamiento crece, crece, y ahora, inmenso, me llena por entero y renueva mi existencia.

[La náusea - Sartre]

sábado, 25 de febrero de 2012

Debo reconocerte cuando te escrute caminando en la dirección contraria a la mía en la calle. ¿Qué probabilidad existe de que alguna vez nos hayamos visto? A veces en las guaguas reconoces rostros que te son familiares y que jamás volverás a observar. Rostros especiales, individuos excepcionales encerrados en los lares de un libro o de la ventana. O aquellos que te miran fijamente. Eso es lo que anhelo, así como la racionalidad que tanto desprenden algunos y la  falta de seriedad que eso habría de conllevar..
Existe una especie de cristal que siendo más translúcido en unos casos que en otros distancia las fuerzas del exterior y las fuerzas del interior de cada uno. ¿Y dónde se refleja sino en el rostro y el lenguaje corporal? Siempre me ha llamado la atención la innumerable cantidad de detalles que se han de reproducir en una conversación para que el mensaje llegue impoluto al receptor. Pero... ¿acaso este podría estar dentro de uno mismo para vislumbrar con la misma mirada lo que nos está aconteciendo? 
Si careciéramos de prejuicios y por unos segundos perdiésemos la noción de "ser", las palabras se deslizarían unas tras otras al exterior como foráneas a nosotros, que no seríamos capaces de explicar el sentido de haberlas dicho... ¡si ya no nos representan!


[Porque sí... ]:


jueves, 23 de febrero de 2012

Cuando eres consciente de que la situación ha superado los límites que esperabas ya dejas de estar un poco ahí, vas suspendido en el aire, flotando a la deriva sobre la abrumadora Nada. Y si es la primera vez el impacto viene con el mismo ímpetu que el de una ola chocando contra una roca, casi con la misma violencia e inclusive superándola.  Luego te acostumbras, aprendes el sentido del infinito, de la repetición, todo acaba entrando en el bucle del sosiego, la calma inquebrantable en el mar de la fragilidad. Las estructuras se resquebrajan y muere la inspiración porque ya has vivido lo que debías de vivir, quizá con carencia de experiencias, pero eres capaz de presuponer, de intuir cómo serán las otras. Acabas por no querer escuchar una sola palabra más y que sea el viento (si es que existe) el que te diga cómo sentirás lo nuevo que aún desconoces, para luego... perder paulatinamente el amor y el odio, y rodar sobre una eterna aunque fría existencia...

miércoles, 22 de febrero de 2012

Paciencia con los errores..

"Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo." - [Fréderic Chopin]

martes, 21 de febrero de 2012

Universidad: cultura del diálogo

Universidad: cultura del diálogo [La Opinión 18/02/2012]

AGUSTÍN DÍAZ-PACHECO, DIPLOMADO UNIVERSITARIO EN RELACIONES LABORALES. Uno de los más serios problemas que la crisis económico-social ha acentuado es el referido al paro juvenil, pésimas condiciones de trabajo, precariedad entre titulación académica y ocupación laboral, y la creciente fuga de cerebros; son personas jóvenes dotadas de suficiente preparación. Lo ha subrayado Eduardo Doménech, rector de la Universidad de La Laguna (ULL): “Si se cierran esas puertas [el tijeretazo de unos 600 millones de euros a la universidad española], los jóvenes cerebros que tenemos en todas las universidades van a buscar otras salidas o intentarán irse a otros países donde la crisis no afecta tanto.” (DA, Fran Domínguez, 12/02/2012, páginas 3-4, Tenerife). Debe considerarse la preocupación expresada a lo largo la entrevista realizada a Eduardo Doménech, honda su preocupación por cuanto proviene de una autoridad académica que, junto a profesores y estudiantes, se ocupa de los destinos de la ULL; institución que debe acometer la irrefutable misión de incrementar la cultura del diálogo, no sólo con respecto a otras instituciones, y también organizaciones sindicales, sino saber reconciliarse con el estudiantado. ¿Debemos entender la cultura como suma de conocimientos, cúmulo de erudición, y talante negociador tendente al diálogo como actitud vital? Sí, y en tal sentido, dicho diálogo obtendría mayor sustantividad si, entre otras cuestiones, se archivara el innecesario expediente incoado a 23 jóvenes estudiantes universitarios canarios, miembros y representantes pertenecientes al grupo claustral mayoritariamente representativos de la ULL: la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC). La crisis económico-social exige intensificar una incesante tarea, reconducir siempre deseadas conversaciones entre el rector y los universitarios, preocupados ambos por la buena y merecida suerte a desear que se traduzca en hechos bien tangibles. La crisis no supone una abstracción, tampoco queda sujeta a demostraciones autoritarias, como recurrir a una normativa del año 1954; se trata de asumir, en el fondo y en la forma, el afrontar satisfactoria y democráticamente diversos problemas, y el de los 23 universitarios expedientados (representantes de AMEC), uno de ellos; a superar mediante un inteligente contraste en aras del futuro democrático de la ULL. Una situación de crisis lo demanda. El estudiantado, Personal de Administración y Servicios (PAS) de la ULL, Intersindical Canaria, y la carta abierta de los exalumnos claustrales Rubens Ascanio y Samir Delgado, han solicitado se archive el expediente sancionador, aparte de ser informada Irina Bokova, Directora General de la Unesco. Debe prevalecer el sosegado intercambio de pareceres, igual que los derechos reconocidos en la Convención de la Unesco, relativa a las Discriminaciones en la esfera de la Enseñanza, cuyo artículo 3, disposición A, contempla: “Derogar todas las disposiciones legislativas y administrativas que entrañen discriminaciones en la esfera de la enseñanza”. Esto es, evitar el autoritarismo.
[Fuente: http://libertadenlaull.wordpress.com/2012/02/19/universidad-cultura-del-dialogola-opinion-18022012/]

viernes, 17 de febrero de 2012

Aire

Este escrito fue comenzado hace casi un año, no está terminado ni corregido, pero me sigue pareciendo bonito, después de todo. (Véase desde la inocencia.)
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I
Levanto los resquicios de polvo que puedan quedar para unirlos bajo la figura inefable de un fantasma que cada noche me acompaña en mis sueños, hasta nos hemos convertido en inseparables.
-          Dulces sueños – Ese ha sido el eterno saludo de cada una de sus visitas. Y esta noche no sería diferente.-
-          Pero si ya estoy rodeada del susurro de las sábanas, durmiendo, en mi sueño. No entiendo qué haces aquí otra vez más. Puedes irte. Por favor.
-          Tú eres la que quieres que esté aquí, me iré cuando así lo desees.
-          Es lo que te estoy pidiendo.
-          Pero no lo que realmente quieres. Solicitas mi presencia, me necesitas contigo.
-          No, no. Ha sido un error, estoy ardorosamente convencida de que te has confundido de persona.
-          Tranquila, esta vez no intervendré en las formas de tu imaginación. Bajo las misivas de tu fuero interno atenderé a tus deseos ya que veo que tus palabras son incapaces de corresponderse con ellos.
Tartamudeé una posible respuesta, pero la rueda fue incapaz de girar, así que supongo que sería mejor así. Fantasma estaba ahí escrutando mis propios sueños y sin manipularlos, aunque en el fondo lo haría, como cada noche. Retomaría los hilos en su apariencia invisible y los movería de tal forma que me sintiera complacida. Realmente era mágico, empero absurdo.
Mis movimientos en el arrebato nocturno solían arrojar las sábanas al suelo, me entraba una súbita fiebre, creo que hasta emitía algún que otro exabrupto que, con suerte, no despertaba a los vecinos. Sentía el apocalipsis cosquilleándome los pies y subiendo hasta llegar a cada uno de los poros de mi piel, y todo estaba encerrado en mi cabeza, aunque yo tan sólo lo sentía en la sangre, en mis ciento veinte pulsaciones por minuto. La más maravillosa pasividad se auscultaba en la oscuridad, en mis párpados sellados, es como si solamente la realidad, el mundo, viviera dentro de mí, y no me topase con ningún otro ser zarandeando las murallas de mi alma y alterándolas. Como si la naturaleza se percibiese inquebrantable en mi silencio repleto de imágenes hirviendo.
He de decir que aquella madrugada mi sueño transcurría sobre las tres y treinta y tres de la madrugada en un confortable y atípico lugar con respecto a los anteriores. Había agua, mucha: estancada y en movimiento. Algunas veces seguían una melodía en allegro y otras veces en sostenuto y se elevaban desesperadamente bajo un fortísimo. Yo estaba flotando sobre una cascada que arrastraba con magnificencia y brutalidad el líquido cristalino hacia un cielo diáfano y aborregado. Era radicalmente una sinfonía acuática. Sentía un ápice de otro ser sobre la espina dorsal, aunque condensado bajo una densa gota de H2O, y sí… ¡solamente una!
Mientras caía a la inversa me iba desprendiendo del peso y la densa gota se adentraba combinándose con mi sangre y alterando por siempre mi esencia. Mi yo definitivo se diluía y me sentía agraciada de que aquello sucediera así. Creo que sonreía no sé si en cama o en cascada, había alguien más con una sonrisa en los labios, pero el vaho en mis ojos me impedía atisbarla. Abruptamente, cesó la melodía. Desde una de las nubes escuchaba un murmullo que precipitadamente se convertía en la cadencia de mis oídos.
-          ¿Por qué estás aquí? ¿Y por qué estoy aquí?
-          No lo sé. Devuélveme la música, te lo agradecería.
-          Yo no he sido, disfrutaba tanto como tú. Créeme.
-          Bueno, al menos no cesa el movimiento del agua.
-          Ya, aquí nunca pasa eso. ¿Eras tú la que sonreía?
-          Supongo, ahora mismo dudo sobre la presencia de un ‘yo’.
-          Claro, todo aquel que transite por estos lares lo hace. Se sienten como notas de agua siendo una parte diminuta pero imprescindible de la sinfonía.
-          Y a qué viene tu segunda pregunta si ya conoces este lugar.
-          No realmente. Sólo llevo aquí tres días, al menos en mi sueño. Para finalizarlo necesitaba encontrar a otro por aquí y creo que eres tú.
-          ¿Así de simple?
-          Sí, eso es lo que me dijo el Fantasma que dirige a la orquesta.
-          Vaya, así que es él. – Empecé a retorcerme los cabellos y tirarlos como si fueran muelles para que luego volvieran a su posición natural, comprobando que mis incipientes amagos por quedarme calva eran en vano. – Me marcho. Adiós.
-          ¡Espera! Falta un detalle y te dejaré ir.
-          Dime, antes de quebrantar tu nube.
-          Si lo conoces… debes saber la respuesta a mis preguntas. Debería haberme despertado ya puesto que te he visto. Si no es así ha de existir otra razón por la cual deba quedarme, quizás debamos partir juntos. ¡Sí.. seguramente es eso!
-          Estás majara. ¿Cuántas pastillas has tomado para poder dormir?
-          Un par, me parece. Recomendación del médico. ¿Y tú?
-          ¿YO? No conozco tu mundo ni lo que entraña vivir en él. Al menos eso es lo que dice mi ‘yo’, el cual no es mío. Supongo que me ha trastornado.
-          ¿Te ha dado fuerte, eh?
-          Es una posibilidad que no desecho, pero sinceramente creo que no me importa demasiado.
-          Es mi hora, suena mi despertador o algo así. Nos veremos en alguna estación… algún día. Te lo puedo asegurar, está escrito.- Dijo mientras se desvanecía paulatinamente su cuerpo y el círculo retornaba a su órbita, al menos, para él.
-          En fin… - Retumbó el eco de una risa que salía de mis labios insolentes, no la comprendía y era mía. Se clavaba el círculo, como una espina, mientras giraba sobre las entrañas de mi alma. - ¡Sé que estás ahí y sabes qué es lo que quiero en este momento! – Se prorrumpió el repiqueteo del agua. Las notas acallaban el ruido del silencio, esta vez con perpetuas blancas y una filantropía exacerbada. Qué ingenuidad portaba, me había engañado. Y había logrado su empecinado propósito. No había nada que hacer, ni razones por las que esgrimir una queja contra él. La precisión con la que transcurrieron los hechos los hicieron perfectos e inolvidables para las cavernas de mi mente.
Me asustaba la altura a la que me encontraba y a la vez sería incapaz de retornar al principio, a medida que escalaba niveles transportada por la cascada, la melodía se fundía más con la maraña formada por mi sangre y aquella gota densa, siendo las tres necesidades de mi cuerpo. Debería existir un final para todo aquello, algo me decía que no existía. En cada nuevo nivel era más bella la melodía, más mágica, correspondiéndose con la altura del cielo y con la densidad y forma de las nubes. Aquí no habría aviones ni objetos voladores no identificados, era una atmósfera modesta. Aunque tras ella vendría la oscuridad y proximidad a una dimensión diferente, acaso… ¿lo soportaría mi cuerpo? Si ya estaba en el más absoluto paraíso, ¿cómo podría haber una melodía más bella que aquella en la plenitud del negro?
En el fondo, acabaría por despertarme, así sucedía. Eran las cuatro y cuarenta y cuatro de la madrugada.


II




El parpadeo incesante atenuaba mi mirada, deslumbrándome por la oscuridad y por la abrumadora música. No entiendo por qué pero me venía a la memoria un dibujo en el que aparecía una silueta. Sin nada más que eso, sentía su contorno, mi mente lo visionaba. ¿Tal vez era alguien que conocí en otra vida, en otro mundo? Podía creer que me era familiar, era la asociación más simple que trazaría mi burdo cerebro. A pesar de que no era más que una fruslería, quería cavar y cavar, ponerle dirección al río de mi sangre, y atisbar qué era lo que realmente estaba imaginando. Los efectos sedantes del fondo “musical” quizá fueran los responsables. La figura se despegó del papel y apareció en tres dimensiones, como en un cuadro de Escher, ante mí.
-          ¿Por qué no me recuerdas? He estado contigo durante mucho tiempo, he intentado seguir cada una de tus sombras.
-          Ojalá pudiera…  desde que se inició mi ascenso a través de estas nubes la ligereza se ha apoderado de mí. Mis cargas, mis recuerdos… se han desvanecido.
-          Ya… me temo que ese es uno de los problemas de estar en este sitio. Al final todos terminamos convirtiéndonos en unos sin rostro, tanto nosotros mismos como aquellos que conocimos en la otra vida.
-          Bueno, estoy en un sueño. Despertaré y la utopía se habrá desvanecido, con todos sus inconvenientes.
-          ¿Ah sí? ¿Eso es lo que crees?
-          Es lo que sucederá, como siempre.
-          Lamento decirte que estás equivocada, ojalá no fuese así pero… a medida que te adentres en la nueva dimensión y el Negro absoluto se alimente de tus energías, cada vez te sentirás más libre. Y ello implica eliminar tu memoria, cada uno de los acontecimientos que vislumbraron tus pupilas, aquello que sentiste en lo más recóndito de tu piel, lo más profundo, tus anhelos… ¡Todo! ¡Todo lo que fuiste alguna vez desaparecerá!
-          ¿Estás insinuándome que dejaré de ser ‘yo’? ¿Es que acaso no lo he perdido ya?
-          Simplemente estoy advirtiéndote las consecuencias de permanecer aquí… Acabarás convirtiéndote en una nota de esta macabra y drenante sinfonía.
-          ¿Y si quiero permanecer sin dejar de ser?
-          Entonces… entonces… ¡debes hablar con el Dios de esta dimensión! Debo recordarte que si estás dispuesta a quedarte… será para la eternidad, y no serás tú quién decida  el ánima final en la que te transformarás.
-          De acuerdo. Sigo sin poder… rememorarte, Silueta.
-          Ya, ya no tiene importancia, sólo sigue tu camino… Si en algún momento quieres recordarme, tendrás que retractarte a tiempo y penetrar en la realidad, en tu Realidad, otra vez.
-          Está bien, no puedo perder ni un ápice de tiempo. Gracias por la información. – Y Silueta estalló en burbujas en el aire o, al menos, es lo que interpreté de aquel súbito restallar.
Tomé una decisión: no hacer nada. No me importaba permanecer ahí para siempre y no vislumbraba ninguna manera de contactar con la divinidad de la dimensión. Además, no resultaría muy útil. Así que.. ¿desaparecería mi Realidad, mi círculo más cercano, mis recuerdos, eh? ¿Se desvanecería mi propio ‘yo’? Lo que Silueta desconocía era mi absoluta carencia de Realidad, yo sólo la había rozado tangencialmente. No rememoraba a ninguna persona en especial aunque a veces se me aparecían como imágenes difusas algunas, y, sobretodo, sus gestos se impregnaban en mi mente.  No era muy relevante, me convertiría en otro ‘yo’, y esto era la mar de excitante. La única preocupación… era qué clase de ánima llegaría a ser, dentro de qué clave estaría. Por ello necesitaba al director de la orquesta –en estos momentos sonaba en la sinfonía una melodía de piano pesante y sentía una sedación inmediata-. Mis párpados se entrecerraban lentamente sin pretenderlo, como movidos por una fuerza magnética, no podía resistirme a… a…

jueves, 16 de febrero de 2012

Conexiones

Cualquiera conoce a medias la verdad, pero nadie sabe qué mentiras me permiten disimular. Nadie ata los cabos que nadie podría atar para saber que la verdad sólo está a medias.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Recuerda que

"Por muy caro que le haga pagar el sentimiento el mundo, es en la emoción donde el hombre alcanza a intuir lo inconmensurable." - [Goethe]
Llega la hora de la confesión con uno mismo
a solas.

martes, 14 de febrero de 2012

El estado dinámico de la madurez

¡Qué atrevidos por creerse tan adultos! Si ni siquiera son capaces de dar orden al abismo de sus vidas. ¿Y pretenden ustedes que aspire a un futuro estable como el suyo? Por favor. La madurez no es ni será jamás absoluta, siempre nos quedamos a medias. A veces insinúan que han vuelto a su niñez viendo esto o lo otro -contemplándolo en individuos ajenos al propio-, muy seguros de la etapa que fervientemente pisan, pero no, no es así. Uno puede ser capaz de racionalizar, de actuar con madurez ante ciertos ámbitos, y, no obstante, no hacerlo en otros. ¿Quiere esto decir que son errores que nos hacen aprender y, por ende, llevarnos a ser más adultos?  Nanai. Meramente, no se trata de una postura estática, sino de algo dinámico, que varía según qué cosas nos tocan y qué cosas no. Pero, bajo ningún concepto, es definitivo (y esperemos que jamás lo sea).

sábado, 11 de febrero de 2012

Ya no hay momento...

Me susurraste que todo iría bien, que el miedo que yo sentía se dispersaría como los granos de arena ante una ráfaga de viento, que se extirparía de mí toda vena de lamento. Si hay algún leve residuo sostén  el tacto de tu piel, aférrala contra la pared o contra el suelo, siempre estando de pie. Aunque apenas te queden fuerzas, cae, cae una y otra vez para que vuelvan a levantarte, pero de pie. No quiero que vengan las mareas de lluvia, y percibir cómo gota a gota caen sobre nuestras espaldas, son demasiadas gotas las que he de contar, innumerables veces estaría recitando la decadencia de cada una de ellas, innumerables veces estaría rezando por sus muertes. Si hay algún vestigio de mí que resida en ti, te concedo la oportunidad de borrarlo o de sostenerlo para la eternidad, puede que nunca fueran concebidos desde mi interior, sino que naciesen desde un 'yo' externo al propio y se condensasen insospechadamente en el mío.  Para derivar en una espiral no se hacen necesarias las cavilaciones, sino el sosiego infinito, sin embargo tú no te ves en otro lugar distinto a la inmensidad, donde somos partículas dispersas y lo único que nos une es el espacio y el tiempo, donde sólo se cuela el azar y no sabemos cuál será el nuevo destino. Esa es la magia a la cual no nos queda otra que aspirar, la magia de no saber qué sucederá, sino de ser conscientes de lo que está sucediendo y contemplar que ya se ha convertido en pasado sin que apenas pudiésemos sostenerlo entre nuestros dedos, pero viviéndolo con la misma intensidad que tiene nuestra presencia sobre el espacio en el cual nos encontramos suspendidos...

jueves, 9 de febrero de 2012

Morir tumbada, de pie, sentada, devorando con la mirada el cielo y el suelo. Morir mientras nadie dice nada, abusando de la tortura. Morir, morir es de cobardes, pero es muerte, al fin y al cabo. No se hablará mucho más después de ello, tampoco tendrá mucha importancia. 
¿Qué queda?

martes, 7 de febrero de 2012

¿Quién dijo que la edad es un número?
¿Alguien dijo que el joven podía ser viejo?
Pues así, vieja, yo me siento
No es esta la generación a la que pertenezco
Ni tampoco a las de antaño ni a las del futuro
¿Acaso el rumbo del mundo es algo que merezco?
¿Por qué he de depositar en una época mi cuerpo?
No, no es lo que quiero
No necesito un manto de arrugas para poder mantenerlo
Vieja me siento y vieja muero
En el infinito tedio

sábado, 4 de febrero de 2012

Introducción..

'Nací hastiado -escribe a Louise Colet en 1846-; esa es la lepra que me roe. Estoy cansado de la vida, de los demás, de todo.' A diferencia, no obstante, del tan conocido mal du siècle que aquejó la vida de Chateaubriand y de toda la generación romántica, este hastío profundo de Flaubert, por sus características existenciales, resulta plenamente moderno:
"¿Conoce usted el tedio? -escribe a Louis de Cormenin, el 7 de junio de 1844-. No me refiero, desde luego,m a ese tedio común, banal, consecuencia de la holgazanería o de la enfermedad, sino a esa desazón moderna que roe las entrañas del hombre, y, de un ser inteligente, hace una sombra que anda, un fantasma que piensa. ¡Ah! Le compadezco si esa clase de lepra le resulta familiar. A veces se cree uno curado, pero un buen día se despierta uno más afligido que nunca (...). En mi caso, se trata de una enfermedad de juventud que me afecta durante los días funestos como hoy."
Pesimismo existencial constante a lo largo de toda su vida y que incluso se incrementará con la madurez, cuando, renunciando a sus quimeras y sin esperar ya nada del porvenir, empiece a confiar a sus amigos su aspiración a acabar de una vez. 'La vida únicamente resulta tolerable a condición de no estar jamás en ella', escribe a Louis Colet, en 1853. Pero no estar allí puede implicar asimismo establecer una distancia prudencial entre él y la vida, distancia que podría provenir de la ironía, pero, sobre todo, del arte. Aceptación irónica de la existencia y recreación plástica y completa de ésta por medio del arte. El arte como recurso definitivo e incluso como tabla de salvación. El arte como sacerdocio será otra de las grandes aportaciones flaubertianas al mundo de la modernidad. La escritura como tormento, como sacrificio supremo, pero también como suprema compensación. 'El arte es una manera especial de vivir', frase que puntúa regularmente su correspondencia. El arte como alucinógeno frente a las miserias de un mundo vulgar e insoportable. El arte como asidero definitivo, pero también como espacio de fascinación y de embriaguez desenfrenada: 'la única forma de soportar la existencia es aturdiéndose en la literatura como en una orgía perpetua', carta a Louis Colet, 4 de septiembre de 1858. Soledad, pues, consecuencia de un mundo incapaz de satisfacer sus anhelos desmedidos, pero compensada y remediada en todo momento por la seducción de un arte concebido como medicina suprema y como vocación llevada a límites insospechados.

viernes, 3 de febrero de 2012

No debería

Me doy cuenta de que soy la misma sin ser. No soy la misma,  he cambiado. Ellos no saben cómo devorarme. Y ahora me acuesto sobre la cama, sobre el aire de la incertidumbre. Morir, ¿para qué? Vivir, ¿para qué? ¿Crees que no sé lo que va a suceder después? Todo tiempo futuro no tiene por qué ser mejor, ni peor. Sólo el hálito de la distancia nos hace retomar el recuerdo y disipar lo qué es futuro de lo que ha dejado de serlo. Muero. ¿No me digas? No, no lo hago. Pero, ¿y si lo hago? ¿Y si es lo que quiero? ¿Y si es lo que no quiero? Y si... Vamos, carezco de habilidades para decidir, y de poder. No puedes sostenerte sobre la cama, estás flotando en el aire, maldita sea, y está tan helado... Es terrible, terrible, no poder vislumbrar la nieve y saber que está ahí, mientras caminas por la calle, deslizándose a tu alrededor, contemplándote, depositándose en tus cabellos, en tus ojos irritados. La nieve te convierte en una bola, una bola de nieve, sí, y sigue cayendo sobre ti, agrandándote, haciéndote comprender que ya no eras lo que eras, que ahora eres una masa enorme y blanca que crece, que se expande, una masa en la que las realidades o, mejor dicho, las imágenes de la realidad se agolpan, se funden. ¿Has visto? Frente a un espejo dejas de contemplar tu rostro, sólo hay blanco, tus dedos lo rozan y se congelan, ahora también ellos son blancos. No queda mucho del color que antes tuviste, los absorbes todos. ¿Alguno escapará a esta masa inane? No lo sabes, no lo sé. Todo el rato he estado hablando conmigo misma, no te estoy hablando a ti. Quiero decir, en ningún momento he escrito esto para alguien, ¿se entiende? No escribo para ser leída ni comprendida, ni siquiera por mí misma. Soy esa bola de nieve del más puro blanco suspendida sobre el aire..

jueves, 2 de febrero de 2012

Leyendo tanto blog me he dado cuenta de que la distancia que me separa del mundo adulto cada vez es más delgada, lo cual me resulta preocupante. Mucho.
Voy a caminar sobre las ráfagas de aire heladas y cabeza abajo.

A teacher

La desesperación es el primer paso hacia la locura.

lunes, 30 de enero de 2012

El sometido

- Siéntese, por favor.
- Te estoy viendo bastante bien.
- Ese era mi propósito. Usted es consciente de sus males y del  tratamiento que ha de llevar a cabo, ¿no?
- Sí. Tres veces cada noche en un intervalo de dos.
- Bueno, entonces no tiene razones para desistir de este modo. Ha destrozado todo el cuarto, ¿cree eso correcto?
- Por supuesto. No hay derecho a vivir en ese antro, ninguno. Es intolerable.
- ¿Se da cuenta? Hemos colocado todo a su disposición para que pueda vivir y desarrollar su arte cómodamente. No entiendo sus quejas.
- Pero, vamos a ver, ¿cómo voy a desarrollar mi arte sin personas? Me sustento en ustedes y me tienen aquí sin ni siquiera ventana y nunca pasa nadie... Todo, todo, todo es artificial.
- Bueno, no pretenderá que ante su innumerable lista de antecedentes nos acerquemos demasiado a usted. Le hemos brindado lo necesario para su propia supervivencia sin necesidad de contacto alguno. Usted sólo ha de darnos un poco de su arte, una pequeña contribución. Quizá instalemos una ventana, si eso sirve de algo, cuando reparemos el desastre que ha dejado.
- ¡No, no, no! Basta ya. No quiero nada más de ustedes. Devuélvanme mi libertad o...
- Sabe que no es posible. Por favor, ¡traigan la morfina!
- Pe.. pero...

Quizá

Tengo miedo. El miedo me devora. Las pesadillas también. Doy vueltas en la cama antes de acostarme, me inquieto. Melodramatizo, me preocupo. Y esto me hace recordar que el suicidio es la elección de la muerte, del cómo y cuándo. No sé por qué. Aborrezco esta fragilidad humana y esta fragilidad mental.. No queda mucho más que decir en cuanto a ello. Sólo me queda olvidar. Estallar como un volcán, quizá.
Morir lentamente, quizá...

domingo, 29 de enero de 2012

Elevación - Charles Baudelaire

Por encima de los lagos, por encima de los valles,
De las montañas, de los bosques, de las nubes, de los mares,
Allende el sol, allende lo etéreo,
Allende los confines de las esferas estrelladas,

Mi espíritu, tú me mueves con agilidad,
Y, como un buen nadador que desfallece en la onda,
Tú surcas alegremente la inmensidad profunda
Con una indecible y mácula voluptuosidad.

¡Vuela muy lejos de esas miasmas mórbidas,
Ve a purificarte en el aire superior,
Y bebe, como un puro y divino licor,
La luminosidad que colma los espacios límpidos!

Detrás del tedio y los grandes pesares
Que abruman con su peso la existencia brumosa,
Dichoso aquel que puede con ala vigorosa
Arrojarse hacia los campos luminosos y serenos;

¡Aquel cuyos pensamientos, cual alondras,
Hacia los cielos matutinos tienden un libre vuelo!
¡Que se cierna sobre la vida, y alcance sin esfuerzo
El lenguaje de las flores y de las cosas mudas!

Nightmares...

Durante eternidades sucumbimos al silencio de nuestras miradas, que decían mucho más que palabras. No podíamos tocar las ideas sin la compenetración visual que aquello requería, si al menos... hubiera sido menos complicado. Nos necesitábamos, no querías despertar de este sueño, yo no quería despertar de este sueño. Pero la realidad nos abatía tan dulce y lentamente que... derivábamos en una espiral de exhalaciones sin nombre, sin definiciones. ¿Era lo que queríamos? ¿Acaso se pueden desear seres inmateriales, tales como las palabras? No, no podía ser. Podíamos ser sin ser. Caminábamos siendo, bajo la conciencia de la ausencia. Soñaba soñar que soñaba, no que des-soñara, como retrocediendo a la incertidumbre y el desasosiego de las pesadillas. Oh, ¿qué podía hacer? ¿Lavar mi cerebro, mi mente? Bien, lo arrojaría a las aguas saladas de alguna playa, a mil metros de distancia de la costa, para no volver a notar su peso en mi cabeza y ser ligera, otra vez... Me quedaría vacía y tendría que rellenar mi mente con nuevas historias y cavilaciones. Sí, y la rueda giraría sin oxidaciones, con el mecanismo completamente renovado, con las piezas nuevas. Y... si.. quizá acabase por despertar.. sería, para siempre en mis sueños, a tu lado, sólo siendo o sin ser...

jueves, 26 de enero de 2012

A meses luz...

Correr... Correr no me quita  nada de tiempo. 
Me suspendo en el hueco delgado que se vislumbra entre las persianas. Una delgada línea con variopintos colores humanos se desliza desde la izquierda hacia la derecha. Es otro ser moviéndose.
No encuentro referencias.
¿Dónde estoy?
Coches y ruido y gente y coches. Amalgama amarga de estertores que hacen que mis dedos apreten con toda su alma mis  pelos, los retuerzan, los destrozan sin querer conocerlos. No sé qué soy, ni qué he sido.
Estás ahí, no he querido despedazarte. Sería inútil. Así como mi propia existencia. Desearía ver, saltar y volver a una órbita desconocida. 
No. No. El chirrido de ruedas de carro me desconcentra. Me insinúa que debo parar. Cabeza: ¿debes parar?
¿Miedo  a pensar?, ¿eso dije? Sí, tal vez mientras me escrutabas lo tuve, quizá vislumbrarás en mí la otra mitad que desterró.
La dualidad y... yo. Como si todo se tratase de pares, es la versión humana simplificada de la realidad. 
Es la contradicción.
Ellos nos la insinúan cada día. ¡Más eficiencia, más productividad! ¡Más empleo! ¿Cómo? ¿Cuándo? 
El más conlleva al menos, no en todos los aspectos.
Morí para la poesía, así como para la literatura.
¿Qué queda de mí?
Te pertenecía en cierto modo aquello, pero no todo. En realidad nada. Fue mío, vestigios de egocentrismo. Lo amé, sentí, oh. Vuelvo.. vuelvo a derivar en el eterno retorno. ¿No decías eso, Nietzsche? ¿Estamos preparados para la llegada del 'superhombre'? ¿No somos ficción ya? Pasado, pasado, sólo vivimos en el pasado y soñamos el futuro, es decir, el pasado. 
Tan sólo vivimos soñando el pasado.

miércoles, 25 de enero de 2012

"Soy el desesperado, la palabra sin ecos, el que lo perdió todo y el que todo lo tuvo."  - [Pablo Neruda]

martes, 24 de enero de 2012

¿Para qué vivir si todas las vidas que deseo tener se hallan en la literatura?
Te veo en las calles, en los parques, en los rincones más grises y sucios, en la ciudad, en los pasos de peatones, en los rincones más celestes y pulcros, en la vertiente del tiempo, en el silencio, en los recovecos de mi almohada, a un lado, o al otro. Te veo gesticulando, dándole vueltas a una palabra, dándole vueltas a una conversación, te veo hablando, te veo callando, en la distancia. Te veo días atrás, días cerca, mirada distante, o peligrosamente cercana. Me veo temblando, decrépita, angustiada, agotada, al otro lado. Me veo hoy aquí, y mañana no sé dónde, sólo en la otra punta del océano.

lunes, 23 de enero de 2012

..

Y caminamos y caminamos durante horas a través de la oscuridad diáfana que apenas nos permitía medir la distancia de nuestros pasos.. Decidimos quedarnos estacionados, inmóviles, mientras hablábamos...
-  Dime... ¿qué ves?
Le siguió un silencio casi eterno, suspendido entre los sonidos de la noche. No es que no fuera capaz de responder... es que sabía cuál sería la pregunta tras mi respuesta, lo cual me inquietaba. Decidí utilizar una pregunta algo atrevida...
- ¿Podrías cerrar los ojos, ahora?
- Está bien, si es lo que deseas.
- Vale, ¿estás asustado?
- ¿De qué?
- No puedes observar dónde estoy ni lo que sucede a tu alrededor. A ver.. ¿a cuánta distancia me encuentro de ti ahora mismo?
- No sé... quizá.. ¿un metro? ¿Dos?
- No. Permanece con los ojos cerrados...
Aprovechando su perniciosa oscuridad me situé sigilosamente a sus espaldas, apenas acariciando el suelo con mis pies. Estuve en el más absoluto silencio durante unos  cuantos minutos... mientras lo escrutaba balbucear levemente algo con sus labios... Empezaba a temblar, no sé si de frío o de miedo.
- ¡Bú! 
- Hey. ¡Me has asustado! ¿Qué puedes ver desde ahí?
- A ti, con escalofríos terribles... Ya puedes abrir los ojos, si quieres...
- ¿Yo? ¿Escalofríos? - Soltó con un tono hilarante. 
- Sí, ya es demasiado tarde como para poder creerte.
- Bueno... rehagamos nuestros pasos... Volvamos al hilo de nuestra conversación inicial.
- ¿De veras no te has asustado?
- No, bueno sí. Un poco. Mucho.
- Ajá. Lo supuse, en fin. Prosigamos.

martes, 17 de enero de 2012

--

Rojo, verde, azul. Mezcla de colores primarios, ¿o no? Las líneas que voy a escribir no representan una coartada para lo que después sucederá.
El cielo se había ensuciado hacía unas horas, las nubes formaron una masa densa y espumosa, ocultando la luz proveniente de la luna. Mi tránsito por estas calles comenzaba a marearme, llevaba no sé cuánto dando vueltas en búsqueda de, de... ¡mi memoria! La había dejado tirada en la última sala a la que acudí, y apenas podía desviar mis pensamientos del abismo. La necesitaba. Oh, y la sala había desaparecido. ¿O era yo? No recordaba cómo había llegado hasta el punto en el que estaba ni de dónde salí. Sólo la transformación. Debía reconocer qué forma había adquirido para poder enfrentarme de nuevo a ellos y solicitarles un regreso temporal a la sala.

sábado, 7 de enero de 2012

martes, 27 de diciembre de 2011

División

Entró al café repentinamente, no había puesto mi sistema en alarma y sus ojos cayeron sobre mí con una rapidez deslumbrante. Mis dedos comenzaron a temblar inexorablemente, apenas pude sostener el bolígrafo.
- No tiene por qué detenerse, siga, siga escribiendo.
Ya se había sentado frente a mí, sin que pudiera ahuyentar a tiempo a las sillas.
- Bi..bien... ¿Qué haces aquí?
- ¿Qué sentido tiene para usted escribir?
- ¿Qué sentido tiene para usted leer?
- Aprendo.
- Me alegro. Y si.. sus labios insinúan otra pregunta la respuesta es ninguno. Nada, ¡nada!
- Cálmese, por favor. 
- Entonces váyase. No hay salida, da lo mismo que yo escriba, que yo lea, que lea para, que escriba para. Sólo sufro una liviana satisfacción al sentir correspondencia con otros que me lean, una especie de reciprocidad, pero esto no va a alterar la posición de lo que escribo. Ni hacia quien va. Estas náuseas no dejaran de ser banales, esta existencia no dejará de serlo. Inclusive estallar sería inútil.
- De acuerdo.
Su mirada se suspendió un intervalo de segundos -míseros, por lo demás- en el diario que yo sostenía entre mis manos, y luego voló por todo lo que se hallaba a mi alrededor, como buscando otra víctima: alguien a quien condenar con sus preguntas. Mientras, mi respiración comenzaba un suave descenso a las entrañas de mi interior al mismo tiempo que mis párpados sellaban su última visión...

viernes, 23 de diciembre de 2011

Sólo me queda echarme a llorar...

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Viaje

Elisa se dirigió a su asiento y escrutó a todos los objetos de su nueva óptica, cada uno atento a un mero artífice humano, casi extasiados, desesperados. Los segundos se apresuraban, y a ella aún le quedaba mucho por hacer. Le estaba temblando la pierna izquierda y sentía la imperiosa necesidad de precipitarse contra la mesa o la pared, lo mismo le daba, debía parar aquello. Pero sabía que no podría, no en aquel momento, debía concentrarse, despejar su mente y ... ¡estupendo! Había un sujeto levantado, dirigiendo desde su ángulo el brazo hacia la mesa que estaba a punto de abandonar. Salió cuasi volando hacia el jefe de aquella magnánima obra de teatro para entregarle su apreciada conclusión. 
- Qué escueto. ¿Estás seguro de que me quieres entregar esto?
- No soy capaz de añadir más.
Y se largó, dirigiendo su mirada acuosa al resto del aula, como acusándolos de ser cómplices de aquella comedia. Ella ya no podía más, quería perseguir su sombra, marcharse con él y dejar de formar parte de la inmundicia, aunque de nada serviría. Todo el mundo le seguiría temblando bajo sus pies, como si tuviera que desprenderse de él, mudarse a otro por un tiempo indefinido. Y si era así... ¿por qué todavía se lamentaba en este? ¿No era hora de elevarse hacia el otro?
Plaf.

Hay una dicotomía entre pensamientos, ninguno se absorberá ni hará que el otro desaparezca. Lástima que perdura.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Clases de humanistas (Fragmento de La Náusea)

"Me interroga con la mirada; apruebo meneando la cabeza, pero siento que está un poco decepcionado, que quisiera más entusiasmo. ¿Qué puedo hacer? ¿Es culpa mía si en todo lo que me dice reconozco al pasar el plagio, la cita; si veo reaparecer, mientras él habla, a todos los humanistas que he conocido? ¡Ay, he conocido tantos! El humanista radical es particularmente amigo de los funcionarios. El humanista llamado “de izquierda” considera su principal cuidado velar por los valores humanos; no pertenece a ningún partido, porque no quiere traicionar lo humano, pero sus simpatías se inclinan a los humildes; a los humildes consagra su bella cultura clásica. En general es un viudo de hermosos ojos, siempre empañados de lágrimas; llora en los aniversarios. También quiere al gato, al perro, a todos los mamíferos superiores. El escritor comunista ama a los hombres después del segundo plan quinquenal; castiga porque ama. Púdico como todos los fuertes, sabe ocultar sus sentimientos, pero también, con una mirada, con una inflexión de vez, sabe insinuar tras sus rudas palabras de justiciero, una pasión áspera y dulce por sus hermanos. El humanista católico, el rezagado, el benjamín, habla de los hombres con un aire maravillado. ¡Qué hermoso cuento de hadas, dice, la más humilde de las vidas, la de un dockér londinense, la de una aparadora! Ha elegido el humanismo de los ángeles; escribe, para edificación de los ángeles, largas novelas tristes y bellas que obtienen con frecuencia el premio Fémina. Éstos son los primeros grandes papeles. Pero hay otros, una nube: el filósofo humanista, que se inclina hacia sus camaradas como un hermano mayor, y que conoce sus responsabilidades; el humanista que ama a los hombres tal como son, el que los ama tal como deberían ser, el que quiere salvarlos con su
consentimiento y el que los salvará a pesar de ellos, el que quiere crear mitos nuevos y el que se conforma con los antiguos, el que ama en el hombre su muerte, el que ama en el hombre su vida, el humanista jocundo, que siempre tiene una chanza, el humanista sombrío, que se encuentra de preferencia en los velatorios. Todos se odian entre sí, en tanto que individuos, naturalmente, no en tanto que hombres. Pero el Autodidacto lo ignora; los ha encerrado en sí mismo como gatos en una bolsa y se destrozan mutuamente sin que él lo advierta.
Me mira ya con menos confianza. 
—¿No lo siente como yo, señor?
—Dios mío...
Viendo su semblante inquieto, un poco rencoroso, lamento un segundo haberlo decepcionado. Pero él prosigue, amablemente:
—Ya sé; usted tiene sus investigaciones, sus libros; sirve a la misma causa a su manera.
Mis libros, mis investigaciones, imbécil. No podía hacer mejor plancha.
—No escribo por eso.
El rostro del Autodidacto se transforma al instante; se diría que ha olfateado al enemigo; nunca le había visto esta expresión. Algo ha muerto entre nosotros. Pregunta, fingiendo sorpresa:
—Pero... si no soy indiscreto, ¿por qué escribe usted, señor?
—Bueno... no sé, así, por escribir. Tiene una buena oportunidad para sonreír, piensa que me ha desconcertado:
—¿Escribiría en una isla desierta? ¿No se escribe siempre para ser leído?
Por costumbre ha dado a su frase el tono interrogativo. En realidad afirma. El barniz de suavidad y de timidez se ha descamado; ya no lo reconozco. Sus facciones transparentar una pesada obstinación; es un muro de suficiencia. Aún no he vuelto de mi asombro, cuando lo oigo decir:
—Que me digan: escribo para cierta categoría social, para un grupo de
amigos, enhorabuena. Quizá escriba usted para la posteridad... Pero mal que le pese, señor, escribe para alguien. Espera una respuesta. Como no llega, sonríe débilmente:
—¿No será usted un misántropo?
Sé lo que disimula este falaz esfuerzo de conciliación. Me pide poca cosa, en suma, que acepte simplemente un rótulo. Pero es una trampa: si consiento, el Autodidacto triunfa, en seguida me da vuelta, me atrapa, me deja atrás, pues el humanismo reconsidera y concilia todas las actitudes humanas. Si ano le hace frente, favorece su juego: vive de sus contrarios. Hay una raza de gente terca y limitada, raza de bandidos, que a menudo pierde contra él: el humanismo digiere todas sus violencias, sus peores excesos, y los convierte en una linfa blanca y espumosa. Ha digerido el antiíntelectualismo, el maniqueísmo, el misticismo, el pesimismo, el anarquismo, el egotismo: son todas etapas, pensamientos incompletos que sólo encuentran justificación en él. La misantropía también tiene su lugar en este concierto: es una disonancia necesaria para la armonía total. El
misántropo es hombre; por lo tanto, el humanista ha de ser en cierta medida misántropo. Pero es un misántropo científico, que ha sabido dosificar su odio, que odia primero a los hombres para poder amarlos después.
No quiero que me integren, ni que mi hermosa sangre roja vaya a engordar a esa bestia linfática; no cometeré la tontería de calificarme de “antihumanista” No soy humanista, eso es todo.
—Considero —digo al Autodidacto— que no es posible odiar a los hombres, del mismo modo que no es posible amarlos.  El Autodidacto me mira con aire protector y lejano. Murmura, como si midiera sus palabras:
—Hay que amarlos, hay que amarlos...
—¿Amar a quiénes? ¿A los que están aquí?
—A éstos también. A todos.
Se vuelve hacia la pareja de radiante juventud; eso es lo que hay que amar. "

Existencialismo

¿Existimos? YO existo, mis pisadas recaen en el suelo y tienen un peso material, pero no significan mucho más que eso. No tiene sentido existir ni buscar un objetivo a nuestra vida, viene dando igual todo, tanto lo que soñemos como lo que lleguemos a ser. De modo inane e inexorable somos nada.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Hablo de mentiras, hablo de cosas que no siento.
Maldita sea, ¡lean La Náusea!

martes, 6 de diciembre de 2011

Dibujo las líneas del dibujo que me salva de un espectro que se superpone a mí, fluye y se transparenta a través de mi cuerpo, proyecta mi sombra. Entonces sale de mí y me vislumbra como si fuera otro, como si jamás hubiésemos sido uno.

(Herman Daly)

"La condición estacionaria del capital y de la población -decía- no implica el estado estacionario del mejoramiento humano. Habría tantas oportunidades para todo tipo de mentalidades culturales, para el progreso moral, social, para perfeccionar el arte de vivir si las mentes dejasen de enfrascarse en el arte de medrar."

Apuntes de clase.

"En muchas ocasiones le atribuimos un carácter de autoridad a figuras externas, a otras personas, a los jefes u otras referencias. Cada uno tiene la autoridad suficiente para responsabilizarse de sus propios actos, de llevar a cabo sus intenciones. Cuando se detectan carencias en este sentido asoma cierto conflicto con la autoridad interna, que debería ser prioritaria. Se podría atribuir este estado a que los demás no nos organizan bien o que el sistema no nos permite organizarnos. Sin embargo, con independencia del caos que pueda existir fuera, cada uno tiene la opción de organizarse mejor."
Bang, bang.
Explota.
Revienta.
Sabiendo que no tiene sentido ni lo tendrá.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Vacía...
Vacía me siento aunque escuche a Scriabin, a Rachmaninoff, o a Chopin. Inclusive cuando escucho a mis dedos tocando una melodía en el piano, creando aire constantemente sobre la atmósfera pastosa de lo cotidiano. No exististe, monotonía. No hubo camino para ti. Vacía cuando los escucho hablar, día a día. Vacía cuando el egoísmo es la religión que impera en nuestro planeta, sea por una vía u otra.
Estamos contaminados y bajo el más puro realismo... nuestro fin será una dulce espiral de asfixia.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Qué somos? (Fragmento de La Náusea)

"M. de Rollebon me harta. Me levanto. Me muevo en esta luz pálida; la veo cambiar sobre mis manos y sobre las mangas de mi chaqueta; no puedo decir hasta qué punto me disgusta. Bostezo. Enciendo la lámpara sobre la mesa; quizá su claridad pueda combatir la del día. Pero no: la lámpara forma alrededor de su pie un charco lastimoso. Apago; me levanto. En la pared hay un agujero blanco, el espejo. Es una trampa. Sé que voy a dejarme atrapar. Ya está. La cosa gris acaba de aparecer en el espejo. Me acerco y la miro; ya no puedo irme.
Es el reflejo de mi rostro. A menudo en estos días perdidos, me quedo contemplándolo. No comprendo nada en este rostro. Los de los otros tienen un sentido. El mío, no. Ni siquiera puedo decidir si es lindo o feo. Pienso que es feo, porque me lo han dicho. Pero no me sorprende. En el fondo, a mí mismo me choca que puedan atribuirle cualidades de ese tipo, como si llamaran lindo o feo a un montón de tierra o a un bloque de piedra. Sin embargo hay algo agradable a la vista, encima de las regiones blandas de las mejillas, sobre la frente: la hermosa llamarada roja que me dora el cráneo, mi pelo. Es agradable de mirar. Por lo menos es un color definido: estoy contento de ser pelirrojo. Ahí, en el espejo, se hace ver, resplandece. Tengo suerte: si mi frente llevara una de esas cabelleras que no llegan a decidirse entre el castaño y el rubio, mi cara se perdería en el vacío, me daría vértigo.
Mi mirada desciende lenta, hastiada, por la frente, por las mejillas; no encuentra nada firme, se hunde. Evidentemente, hay una nariz, ojos, boca, pero todo eso no tiene sentido, ni siquiera expresión humana. Sin embargo Anny y Vélines opinaban que tenía una expresión vivaz; es posible que esté demasiado acostumbrado a mi cara. Cuando era chico, mi tía Bigeois me decía: “Si te miras largo rato en el espejo, verás un mono”. Debí de mirarme más todavía: lo que veo está muy por debajo del mono, en los lindes del mundo vegetal, al nivel de los pólipos. Vive, no digo que no; pero no es la vida en que pensaba Anny; veo ligeros estremecimientos, veo una carne insulsa que se expande y palpita con abandono. Sobre todo los ojos, de tan cerca, son horribles. Algo vidrioso, blando, ciego, bordeado de rojo; como escamas de pescado.
Me apoyo con todo mi peso en el borde de loza, acerco mi cara al espejo hasta tocarlo. Los ojos, la nariz y la boca desaparecen, ya no queda nada humano. Arrugas morenas a cada lado del abultamiento febril de los labios, grietas, toperas. Un sedoso vello blanco corre por los grandes declives de las mejillas; dos pelos salen por los agujeros de la nariz; es un mapa geológico en relieve. Y a pesar de todo, este mundo lunar me resulta familiar. No puede decir que reconozco sus detalles. Pero el conjunto me da una impresión de algo ya visto que me embota: me deslizo dulcemente hacia el sueño. Quisiera recobrarme: una sensación viva y decidida me libertaría. Aplico mi mano derecha contra la mejilla, tiro de la piel; me hago una mueca. Toda una mitad del rostro cede, la mitad izquierda de la boca se tuerce y se hincha descubriendo un diente, la órbita se abre sobre un globo blanco, sobre una carne rosada y sanguinolenta. No es lo que yo buscaba; nada fuerte, nada nuevo; ¡es algo suave, esfumado, ya visto! Me duermo con los ojos abiertos, el rostro crece, crece en el espejo, es un inmenso halo pálido que se desliza en la luz ...
Lo que me despierta bruscamente es que pierdo el equilibrio. Me encuentro a horcajadas sobre una silla, aturdido todavía. ¿A los otros hombres les cuesta tanto trabajo juzgar sus rostros? Me parece que veo el mío como siento mi cuerpo, mediante una sensación sorda y orgánica. Pero ¿y los demás? ¿Rollebon, por ejemplo? ¿También se dormía mirando en los espejos lo que Mme. de Genlis llama “su carita arrugada, limpia y definida, picada de viruelas, donde había una malicia singular que saltaba a los ojos, por esfuerzos que hiciera para disimularla”? “Cuidaba mucho” dice Mme. de Genlis, “de su peinado, y nunca lo vi sin peluca. Pero sus mejillas eran de un azul tirando a negro porque tenía la barba espesa y quería afeitarse solo, cosa que hacía muy mal. Acostumbraba embadurnarse con albayalde, a la manera de Grimm. M. de Dangeville decía que con todo ese blanco y azul, semejaba un queso Roquefort.” Me parece que debía de ser muy agradable. Pero después de todo, no fue así como lo vio Mme. de Charrières. Creo que lo encontraba más bien apagado. Tal vez sea imposible comprender el propio rostro. ¿O acaso es porque soy un hombre solo? Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos. Yo no tengo amigos; ¿por eso es mi carne tan desnuda? Sí, es como la naturaleza sin los hombres.
Ya no tengo ganas de trabajar; lo único que me resta es aguardar la noche."
[La Náusea - J. P. Sartre]

sábado, 3 de diciembre de 2011

"Toda revolución comienza en el interior de las personas. Es inútil la revolución de fuera hacia dentro. Si no somos capaces de escucharnos, de hablar, sin prejuicios, no vamos a cambiar nada. Todo seguirá igual."   ----  [J.C.]

Me escabullo y huyes, huyo, te escabulles. Me pongo nerviosa, incipiente tremor vibra por y para las arterias. Directas al corazón. Las espinas se incrustan mientras las lágrimas rojas resbalan y se solidifican con tanta rapidez que puedo aferrarlas entre mis dedos, condensarlas en mi único punto de mira.  

Oh. ¿Sabes -lo sabes- lo que es arder?

jueves, 1 de diciembre de 2011

Discúlpame que comience el nuevo mes como el fin y... el inicio, escondiendo toda obviedad que quede reflejada en mis palabras.