- Hemos llegado al jardín, he aquí el espacio del que tanto tiempo les he hablado. -Dijo mientras gesticulaba con sus manos. El verdor inundaba aquel lugar inconmensurable, repleto de flores como suspiros y árboles de los que colgaban resplandecientes frutos.
- ¡Maravilloso! - Respondió el gentío casi al unísono.
- Así es lo que ustedes contemplan, pero... ¿acaso pueden ver cómo el gris ha marchitado esta flor que ahora sostengo entre mis dedos?
domingo, 29 de abril de 2012
Ardiente
"Había creído poco antes saber lo que era el amor, y por ello me había tenido por sabio, contemplando el mundo con una nueva visión y nuevo consuelo y sintiendo una participación más profunda, íntima, en todo lo tocante a la vida. Pero en aquel momento todo cambiaba. Lo que había sido claridad, calma, consolación, era ya tormenta y fuego; mis entrañas se estremecían de júbilo y nada querían saber ya de la vida: ansiaban sólo consumirse en las llamas de la vida. Si ahora se me preguntase qué era el amor, yo creía saberlo y podría decirlo, pero mi respuesta sería a la vez oscura y ardiente."
Gertrudis, Herman Hesse
jueves, 26 de abril de 2012
miércoles, 25 de abril de 2012
Juventud
"Nunca te he visto mejor que esta noche. Me haces recordar el primer día en que te vi. Parecías casi un niño, tímido y caprichoso al mismo tiempo, absolutamente extraordinario. Claro que, desde entonces, has cambiado; pero no en la apariencia. Anda, dime tu secreto. Para recobrar mi juventud, no hay nada en el mundo que yo no fuera capaz de hacer, menos levantarme temprano, hacer ejercicio o parecer respetable. ¡Juventud, juventud! Nada hay como ella. Es absurdo hablar de la ignorancia de la juventud. Las únicas personas cuyas opiniones escucho ahora con algún respeto, son mucho más jóvenes que yo. Parecen precederme. La vida les ha revelado su última maravilla. En cambio, a los viejos, siempre les contradigo. Lo hago ya sistemáticamente. Si, por casualidad, se le ocurre a uno preguntarles su opinión sobre algo sucedido el día antes, contestan siempre solemnemente lo que se pensaba en 1820, cuando la gente llevaba aún calzón corto, creía en todo y no sabía absolutamente nada..."
[[El retrato de Dorian Gray - Oscar Wilde]]
Eros
"En la mitología griega, 'Eros (en griego antiguo Ἔρως) era el dios primordial responsable de la atracción sexual, el amor y el sexo, venerado también como un dios de la fertilidad. En algunos mitos era hijo de Afrodita y Ares, pero según El banquete de Platón fue concebido por Poros (la abundancia) y Penia (la pobreza) en el cumpleaños de Afrodita. Esto explicaba los diferentes aspectos del amor.
A veces era llamado, como Dioniso, Eleuterio (Ἐλευθερεύς), ‘el libertador’. Su equivalente romano era Cupido (‘deseo’), también conocido como Amor.
De acuerdo con la tradición iniciada por Eratóstenes, Eros era principalmente el patrón del amor entre hombres, mientras Afrodita presidía sobre el amor de los hombres por las mujeres. Su estatua podía encontrarse en las palestras, uno de los principales lugares de reunión de los hombres con sus amados, y a él hacían sacrificios los espartanos antes de la batalla. Meleagro recoge este papel en un poema conservado en la Antología Palatina: «La reina Cipria, una mujer, aviva el fuego que enloquece a los hombres por las mujeres, pero el propio Eros convence la pasión de los hombres por los hombres.»" - [http://es.wikipedia.org/wiki/Eros]
martes, 24 de abril de 2012
Reverbera
Todos somos diferentes, de hecho las diferencias son algo hermoso que diversifica y convierte en abundante a la existencia. No obstante
existen básicamente tres aspectos comunes entre los seres humanos: uno más objetivo, el cuerpo; uno más subjetivo, la mente; y el puente entre ambos, las emociones. Además existe un aspecto adicional, podría hablarse de una cuarta dimensión con mayúsculas: el testigo o la presencia.
Varias son las personan que la han señalado a lo largo de la historia, desde Lao-Tsé hasta Osho o Eckart Tolle. Este cuarto aspecto, un todo holístico e integrador, sólo puede ser referenciado una vez lo has experimentado y en cierto sentido te has vuelto nadie. La pura consciencia que testifica es completamente misteriosa, no se la puede medir. Al hablar de ella seguimos haciéndolo desde el ámbito del conocimiento, desde el pensamiento, y sin embargo ella es lo que lo testifica. La mente hasta cierto punto es una invención. Es real que el ser humano piensa, ahora bien, que esos pensamientos tomen cuerpo de mente es una invención conceptual que el pensamiento ha creado y ha validado. La presencia no es pensamiento, sino el testigo, y por tanto tampoco es mente.
La mente es un concepto un tanto falaz, que se sustenta en la acumulación de pautas y conocimientos. No es entendible una mente sin pensamiento y al mismo tiempo es el pensamiento el que valida a la mente, ¿puedes ver la contradicción? Es como si la palabra “palabra” se validase a sí misma y no fuese por el consenso o convenio entre los usuarios lingüísticos. Así es como la mente se transforma en algo conflictivo, ligada al pensamiento y validada por este, deviene en una identidad. Esta identidad comienza a tomar cuerpo acumulando conceptos y pautas, desdoblándose desde la presencia. Entonces es cuando comienzas a sentirte dividido, ahora dices algo y poco después te estás contradiciendo, pues la mente está tratando de validarse a sí misma mientras tú vives una realidad dinámica y cambiante. Ante este conflicto generalmente salen reforzadas esos conocimientos, reproduciéndose el fenómeno.
Esto que voy a escribir ahora es una barbaridad desde mi experiencia, pero sintetizarlo facilita su comprensión. Existen tres tipos de seres humanos o puede que mejor expresado, de mentes. El primer tipo es la mente ordinaria, no como algo peyorativo sino común, en la que viven inmersas la mayoría de las personas. La identidad desdoblada existe y camina en un precario equilibrio con la existencia. Se caracteriza por vivir lo ordinario de una forma conceptualmente simple, mentalmente mundana y deteniéndose ahí. El segundo tipo corresponde a la mente buscadora. En cierto sentido ha tomado una mayor consciencia de su identidad y está tratando de validarla. Más trata de validarla más altibajos vive. Se caracteriza por una búsqueda existencial, diferenciándose de la primera precisamente en la forma de búsqueda. Ambas buscan en cierto modo autoreconocer su existencia, validarla definitivamente. La primera la trata de satisfacer en cuestiones simples como dinero, poder, seducción, cotilleos,… la segundo realiza la búsqueda sumergiéndose en el conocimiento y en las emociones, y por tanto exponiéndose más.
Finalmente el tercer tipo no es mente en absoluto. Puede haber pensamientos y sin embargo ya no hay mente ni identidad. Hay simple y pura
presencia. Una profunda armonía y celebración surgen, pudiendo estar acompañados por pensamientos pero sin quedar ya ligados a estos.
["Para ti si lo quieres" - Jonás Quintana Arencibia]
lunes, 23 de abril de 2012
Lineal
Quiero que exista lo inimaginable
Porque pinto las paredes con su vida
Quiero que se hable de lo innombrable
Ya que no puedo hacer otra cosa que anhelarlo
Quiero que desaparezca lo abominable
¡Por qué el silencio lo transforma en ruido!
***
Lo que se niega se acaba afirmando
tras otra parada se moverán los ojos buscando.
domingo, 22 de abril de 2012
Sil
Nadábamos en medio de una tormenta de silencio, buscando algún barco que nos arrastrase a la costa de la música. Sabíamos que esta, como tantas otras, finalizaría tras el último rayo de fugacidad silenciosa, aquel que hacía que las olas y nuestros cuerpos se petrificasen durante banales milésimas de segundos, aquel que se intensificaba cada vez más con el transcurso de los milenios.
¿Desembocaría, en alguna ocasión, en un estallido audible?
sábado, 21 de abril de 2012
jueves, 19 de abril de 2012
Piedrita
"La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo (Et tous nos amours, sollozó Emmanuèle boca abajo), lo malo es que justamente a esa altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia (Je n’oublierai pas le temps des cérises, pataleó Emmanuèle en el suelo) se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, una piedrita y la punta de un zapato. Que era lo que sabía Heráclito, metido en la mierda, y a lo mejor Emmanuèle sacándose los mocos a manotones en el tiempo de las cerezas, o los dos pederastas que no se sabía cómo estaban sentados en el camión celular (pero sí, la puerta se había abierto y cerrado, entre chillidos y risitas y un toque de silbato) y que riéndose como locos miraban a Emmanuèle en el suelo y a Oliveira que hubiera querido fumar pero estaba sin tabaco y sin fósforos aunque no se acordaba de que el policía le hubiera registrado los bolsillos, et tous nos amours, et tous nos amours. Una piedrita y la punta de un zapato, eso que la Maga había sabido tan bien y él mucho menos bien, y el Club más o menos bien y que desde la infancia en Burzaco o en los suburbios de Montevideo mostraba la recta vía del Cielo, sin necesidad de vedanta o de zen o de escatologías surtidas, sí, llegar al Cielo a patadas, llegar con la piedrita (¿cargar con su cruz? Poco manejable ese artefacto) y en una última patada proyectar la piedra contra l’azur l’azur l’azur l’azur, plaf vidrio roto, a la cama sin postre, niño malo, y qué importaba si detrás del vidrio roto estaba el kibbutz, si el Cielo era nada más que un nombre infantil de su kibbutz."
[Rayuela - J. Cortázar]
[Rayuela - J. Cortázar]
miércoles, 18 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
que..
Habéis estado ahí más que nunca. Menos que siempre. La brevedad quizá sea la razón de esta época. Admiro tus enseñanzas y todas las de ellos. Los recuerdo a todos con estas palabras: "Tenías mucho que decir."
Se quedan en ese punto, suspendidas en el aire y comenzando a ser mecidas por el viento. Lo enigmático requiere fugacidad, ¿ese es el secreto? Quizás debía suceder, sin por qué. Rememorar el recuerdo hace que la pintura sea todavía más bella.
Así, también, te recordaré a ti.
lunes, 16 de abril de 2012
Algo sobre un yo desconocido
Se siente como si el alma al completo se hubiera vertido sobre ti.
Ahora está atrapada en los pasadizos de un lugar inhóspito al que ya no sé cómo acceder.
Ahora está atrapada en los pasadizos de un lugar inhóspito al que ya no sé cómo acceder.
La pérdida de agua
¡Quisiera estallar de lágrimas! Llorar inmensamente hasta que el mundo se acabase. Y no soy capaz de hacerlo. Ojalá deseara pedirte perdón y con ello solucionar todo, pero no puedo. Aborrecería que pudieras perdonarme, porque ni yo misma puedo hacerlo.
¡Odio tanto las palabras! Tienen el horrible potencial de convertirse en tragedias inevitables. ¡Odio tanto odiarme! Pero no puede suceder de otra manera en estos momentos.
Y por favor, ¡no quiero tus palabras que no comprenden el sufrimiento!, no sólo el propio, sino el ajeno. Todo es más complicado de lo que el lenguaje pueda explicar, todo es más aborrecible de lo que uno pueda imaginar.
domingo, 15 de abril de 2012
Precisamente, la capacidad de odiar puede ser inversamente proporcional a la capacidad de amar. Imaginar a un ser al cual sólo se pueda adorar, querer o amar, implica que está más cerca de ser un ángel que un humano. Por tanto hay una distancia inexorable que no puede contemplarse pero que está eternamente ahí. Es una adoración idealista, que se sale de la órbita del mundo terrestre, que roza lo poético, y provoca, así mismo, que esa distancia sea cada vez más abismal. Y esto nos mueve lentamente hacia la belleza. La belleza de lo irreal.
Del mismo modo, si a ese ser le añadimos una chispa de odio, capaz de arder en cualquier instante, nos introducimos en las tinieblas de la moralidad y, no obstante, estamos más próximos a otra clase de contemplación, una en la cual deseamos arder con una intensidad similar o apagar esa chispa, por alguna extraña benevolencia que nos es dada, implicando así una situación irrevocable: la belleza de lo real.
Al igual que el resto de las dichas, es sólo una palabra, merece la duda de poder ser sustituida -o no- por otra.
Poema de Pablo Neruda
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
jueves, 12 de abril de 2012
[Reforma laboral]
¡Aún estamos a tiempo de huir! Tus piernas pueden correr, tus pulmones pueden respirar. Es lo que anhelas desde hace mucho, incluso desde antes de que hiciese mucho. Así es tu espíritu, así tu naturaleza. Pero... ¡espántalos a todos, que ellos huyan de ti de modo que esta masa demacrada a la que pertenecemos escape en todo su conjunto! Recuérdales que con la náusea en la garganta las piernas no pueden atravesar ningún camino.
Oh, ¡hazles olvidar el horroroso fantasma del futuro!
Oh, ¡hazles olvidar el horroroso fantasma del futuro!
Sombras
Todos tenemos una historia. Es la explicación de las explicaciones. No podemos eludirla ni borrarla, puede dejar de existir... pero si te paras a observar tu sombra ante la luz verás que no sólo hay una, sino varias.
El cortador de cebollas
Día tras días cogía una cebolla y comenzaba a cortarla con el cuchillo. Y las lágrimas caían como un flujo constante.
En uno de esos días, alguien que paseaba por el camino, le preguntó:
- ¿Por qué siempre cortas cebollas?
Entonces, él respondió:
- Porque me gusta el sonido que produce el cuchillo contra la cebolla, cómo las asesina con esa dulzura... Me genera una sensación tan indescriptible que no puedo dejar de llorar.
En uno de esos días, alguien que paseaba por el camino, le preguntó:
- ¿Por qué siempre cortas cebollas?
Entonces, él respondió:
- Porque me gusta el sonido que produce el cuchillo contra la cebolla, cómo las asesina con esa dulzura... Me genera una sensación tan indescriptible que no puedo dejar de llorar.
miércoles, 11 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
No son
Quisiera tenerte
y, a la vez, no tenerte
pero no como puedas creer.
Quisiera que no hubiera
necesidad de querer
ni de tener
porque en realidad no son
ni por separado, ni a la vez.
Pobre...
¡Ay de ti, pobre diablo!
Toda tu existencia arrastrando la pesada carga de las palabras, quedándote en la tierra de la imaginación mental, intentando rebasar los obstáculos de una vida sin duda demasiado racional. ¡Si lo más racional es perder nuestros cerebros! ¡Contemplar lo incontemplable! ¡Admirar lo inalcanzable! ¡Penetrar en lo alcanzable! Bajo el más puro -y esto sí que es pureza absoluta- silencio, sin ruidos de argumentos que se caerán tarde o temprano, sin sonidos incomprensibles de palabras que mueren al ser expulsadas.
¡Pensar es un terrible riesgo! Así quemas la belleza, así quemas el amor, así quemas lo imposible. Pero tú eres la consecuencia de tus actos -y de tus no actos-, tú eres el que se encarga de dirigir los impulsos desde la fortaleza. ¿Y si no hay algún impulso que se vea mermado por el mismísimo infierno de nuestra cabeza? Entonces... sabrás que debes ir a purificarte muy, muy lejos, completamente solo. Nada de nadie, nada ni siquiera sobre ti mismo. Olvida que alguna vez hubo un Yo, porque no lo hubo. No puedes repetir lo que sucedió porque nunca sucedió, tan sólo son espejismos humanos...
Y cuando vuelvas. Intenta pronunciar una sílaba... si no lo puedes hacer, si puedes arrojarte de ti mismo y ofrecerle tu mirada al mar, entonces podrás hundirte, por fin, en la eternidad.
Fragmento 'El retrato de Dorian Gray' - O. Wilde
" Los únicos artistas encantadores que conozco son malos artistas. Los buenos sólo existen en lo que hacen y, en consecuencia, carecen por completo de interés como personas. Un gran poeta, un poeta verdaderamente grande, es la menos poética de todas las criaturas. Pero los poetas de poca monta son absolutamente fascinantes. Cuanto peores son sus rimas, más pintoresco es su aspecto. El simple hecho de haber publicado un libro de sonetos de segunda categoría hace a un hombre absolutamente irresistible.
Vive la poesía que es incapaz de escribir. Los otros escriben la poesía que no se atreven a poner por obra. "
miércoles, 4 de abril de 2012
Tremor
Se recostaba sobre su sillón mientras hacía girar sobre sí mismo su propio cuerpo, su propio peso. Vaya. Si ya el sol empezaba a huir del cielo, otra vez más... Ayer y anteayer sucedió lo mismo. Con, tal vez, una lentitud menor. Y los Do Mayor y los La se sucedían como en una rueda infinita. ¿Qué hacía ahí, dando vueltas del sillón a la cama, de la cama al sillón? Apenas podía mover las piernas. ¿Cómo podría si hacía diez eternidades que había perdido la noción de sí? Temblaba a veces espasmódicamente cuando un La sonaba más bajo de lo usual o cuando un ruido interior le estrujaba las entrañas. ¡Qué! ¡Qué! Pero no podía hacer otra cosa que volver a recostarse. En el cuarto había mugre y el panorama se asemejaba cada vez más a un desierto, sin apenas muebles, exceptuando aquellos generadores del idilio desenfrenado del silencio. Oh. Noche. Y la rueda que no dejaba de agitarse. Las paredes retumbaban bajo la mirada del terremoto, las paredes también se iban a dormir. La luna lo decía cada vez que se escondía tras la nube gris de borrasca, dando paso a la oscuridad del infierno. ¡Dormid! Y así acontecía cada vez que el sol se escabullía del diáfano azul, mientras el ser seguía sobre su sillón rodando sobre sí bajo el averno de temblores...
.
Bombardéame con dardos lentos, clávame los cuchillos, haz que la lluvia de agujas caiga sobre mí, destruye la fortaleza que he erigido.
Y no te olvides del olvido.
La ausencia
La ausencia se apodera del cuerpo como una niebla inmensa sobre los párpados. Y-se-desliza. Tiemblan las entrañas cuando se deleitan con el viento húmedo de primavera, las nubes revolotean, el aliento se deshace en tragedias de olvido. El recuerdo atraviesa fugazmente la mente y se pierde con el aire que tan intensamente sacude al ser. ¿Retornará a las cavernas de infinita oscuridad? Acaso el peso le arrancase aquello que creyó suyo por unos segundos...
viernes, 30 de marzo de 2012
jueves, 29 de marzo de 2012
Cage
Boom. El sonido que más se asemejaba a lo que en ese mismo instante le estaba señalando su corazón.
Había tratado -tras el lapsus finito con los párpados cerrados- de deshacerse de aquella condena inmaterial, empleando para ello todos los medios que se hallaban a su alcance... el verde, el azul, el amarillo, pero aún así nada sucedía. Sólo era capaz de visualizar blanco. Ninguna capa de pintura podría... alterarlo. ¿Para qué continuar por esta vía? Gritar, ¿quizá? ¿Serviría eso de algo?
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH.
Nada. Nothing. Está bien, si no se movía no se percataría de la presencia de la jaula. Silencio. ¿Y acaso el silencio es quietud? No. ¿Y acaso las palabras eran sosiego? Tampoco. ¿Entonces? ¿Cómo no moverse? La respiración tampoco lo era, inevitablemente podía tocar los barrotes. Aunque... ¿qué sucedería si se convertía en uno de ellos? Si de pronto fuese un pedazo de metal, siempre en vertical, abocado a la gravedad, no tendría razones para negar la condena. ¡Sería la condena! Oh. Ni siquiera eso, no podría darse cuenta de su esencia gris y fría, ni sentir, ni pensar. Sería la libertad, pero con una forma tan insulsa que le impediría vislumbrar que el blanco había adquirido un tono grisáceo...
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Estar en el cielo para contemplar el césped.
martes, 27 de marzo de 2012
Nocturnos
Estoy tan cerca de ti que puedo escuchar tus latidos y sincronizarlos con los míos.. Tan cerca que incluso la oscuridad es incapaz de bordear cualquier color, tan, tan cerca que incluso las lágrimas se me hacen insuficientes, incluso la risa, la tristeza. Tan cerca que no hay emoción que me salve de estar irrevocablemente a tu lado.
Romanticismo musical
Poetas como Jean Paul, Novalis, Heine, Schilerr y Goethe en Alemania, Lord Byron en Inglaterra, son los portavoces del nuevo movimiento. Frente al equilibrio clásico, el Romanticismo se mostraba anhelante de juventud y de embriaguez espiritual. Son románticos los impulsos de un Bach cuando componía las arias de sus 'Pasiones', como lo son los de un Alban Berg al componer sus grandes óperas 'Lulu' y 'Wozzeck'; pero Bach estaba inmerso en las reglas del contrapunto y Berg en las del dodecatonismo. El romántico puro no conoce reglas, hace de sus impulsos ley. Y eso es lo que les ocurrió a tres generaciones de músicos, Schubert, Schumann, Mendelsshon, Wagner, Chopin, LIszt, Berlioz, Brahms y, al final, a Mahler y a Bruckner, por citar solamente las primeras figuras: quisieron ante todo ser románticos más que artistas, rendir culto a lo real, pero con connotaciones misteriosas; a lo joven e impulsivo frente a lo preestablecido de la norma. Y todo ello sin destruir lo pasado; se trataba simplemente de desplazar el interés, de desarrollar de manera unilateral ciertas formas del arte, las que más complacían a aquellos hombres llenos de fuego y de idealismo, los que vieron nacer el imperio del lirismo y de la poesía en todas las artes.
El Romanticismo musical fue esencialmente alemán, porque Alemania era un país joven y a la vez culto, en el que podría prender con facilidad un movimiento que no era más que la expresión de un anhelo juvenil orientado hacia el futuro.
Se ha dicho de Beethoven que el último clásico y el primer romántico, y es cierto. De hecho, es difícil clasificarle solamente como una cosa o la otra. Participa en la labor de fijación de las formas que caracteriza al clásico; pero también, por su espíritu indomable, entusiasta y generoso, es romántico por naturaleza.
A partir de él todo es pleno romanticismo: Schubert, Mendelssohn, en Francia Berlioz, son compositores que viven la nueva ideología. Un mundo donde la ilusión y la poesía forman la base de la existencia, en que la exaltación y el anhelo reinan sobre el equilibrio y la ponderación. Pero no olvidemos que este mundo se edifica sobre el clásico, que las formas musicales se respetan básicas, aunque se modifiquen, retoquen o amplíen. Hay un gusto por lo literario, en especial por la poesía. También hay una inclinación al mito, a la tradición, al arte antiguo, un retorno al pasado, mejor a lo tradicional, que se siente como básico, como formando parte del tronco original.
lunes, 26 de marzo de 2012
Venus - [Rubén Darío]
![]() |
| Gustav Klimt - El beso |
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.
«¡Oh, reina rubia! —díjele—, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
jueves, 22 de marzo de 2012
Descenso
Ven. Pasa. Te invito a que entres, la puerta nunca estuvo cerrada. ¿Qué hay dentro? Tinieblas, silencio, música. Mírame ligeramente, intensamente. ¿Estás seguro, segura, de abordar esta decisión? Vamos, coge tu disfraz y déjalo caer. Sólo cuando arrojes al mar todas tus vestimentas podrás pasar, sólo cuando haya plena desnudez. Entra con todos los miedos que poseas, si no tienes miedo me asustarás, si no hay nada que te perturbe ni que retumbe en tus entrañas, mejor piérdete. Desaparece. No quiero saber nada de la muerte. Si tu llama arde, así tanto como la mía, sé bienvenido. Así podremos comenzar nuestro descenso al averno...
miércoles, 21 de marzo de 2012
'El milagro de lo ordinario' -- Osho
"Hay dos caminos al descubrimiento. Uno es la meditación: buscar la profundidad sin el otro; el otro camino es el amor: buscar la profundidad con el otro. El otro se transforma en una raíz para llegar a ti mismo. Así crea un círculo y ambos amantes se ayudan uno a otro. Cuanto más hondo vaya el amor, más hondo sentirás que eres; algún día tu ser se revelará. Pero en ese caso no hay celos.
El amor no puede ser celoso, eso es imposible. Siempre confía, y si ocurre algo que quiebre esa confianza, debes aceptarlo; nada puede hacerse al respecto, porque si hicieras algo destruirías al otro. La confianza no se puede imponer a la fuerza; los celos tratan de forzarla. Los celos lo intentan, te hacen hacer todo esfuerzo posible para mantener la confianza. Pero la confianza no es algo que deba ser mantenido; está o no está. Y vuelvo a decirlo, no se puede hacer nada al respecto. Si está ahí, atraviesas la situación; si no lo está, mejor separarse.
Pero no pelees por obtenerla, porque eso es desperdiciar el tiempo, la vida. Si amas a alguien y tu profundidad le habla a la profundidad del otro -experimentáis un encuentro de vuestros seres- esto está bien, es hermoso; si no ocurre, sepárate. Pero no creéis conflicto, breguéis, ni luchéis por ello, porque no se puede obtener luchando, y el tiempo se pierde; y no sólo el tiempo, tu capacidad quedará dañada. Puedes comenzar otra vez con otra persona y repetir el mismo patrón.
De modo que, si no hay confianza, sepárate; cuanto antes, mejor, así no te destruyes, no te dañas, así tu capacidad de amar se mantiene fresca y puedes amar a otro. Éstos no son el lugar, el hombre, la mujer para ti. Seguid vuestro camino, pero sin destruirse uno a otro. La vida es muy corta y las capacidades muy delicadas; pueden ser destruidas, y, una vez dañadas, no hay posibilidad de repararlas."
martes, 20 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Fear?
Este yo abismal, que me pertenece y el cual es un desconocido, este monstruo que desvaría en las más absurdas contradicciones, que es y que no es, que se enreda y se deshace casi al unísono, ahora cae, desbordado, hacia las profundidades del conocimiento absoluto de sí mismo, hacia el corazón de la inocencia, para quemarlo, arrasarlo, evaporarlo. Desde que sepa qué proceso se oculta en cada gesto, en cada paso, en cada movimiento, desde que sea consciente de mi inconsciencia del cuerpo y, así mismo, plenamente consciente de la tierra, desapareceré. Con ello la inocencia fallecerá, y la pureza, el alma... la vida.
viernes, 16 de marzo de 2012
Fragmento de "Con la muerte en el alma"
miércoles, 14 de marzo de 2012
Blue
Fuimos a coger su azul cuando apenas nos habíamos percatado de que el cielo se había echado a volar, huyendo tal vez de nosotros o del resto que quería arrebatarle su esencia. Se alzó a tal altura, a tal abismo, que lo perdimos de vista, estando condenados inexorablemente y para siempre a la ausencia de azul. ¿Algún día volvería, diáfano u obscenamente oscuro? ¿Alguna vez volveríamos a escrutar hacia el firmamento sin apreciar únicamente el negro?
lunes, 12 de marzo de 2012
En la cascada me adentraría, se adentraría el pálido aliento, la descripción bajo su fuero, empiece por decirle adiós al tedio, eterno. Se fue, se ha ido. Muerte. No es difícil su renuncia en tus sueños, inerte. No puedes, no puedes evadirlo. No puedo comenzar el fin y el silencio al unísono. No puedo... desperdiciar el tiempo en un mero hecho, en la ausencia fútil del silencio.
viernes, 9 de marzo de 2012
Inconsciente
El críptico mundo que se impone sobre la realidad como una dimensión paralela y aterciopelada, que sólo se ofrece como un susurro a la vista, como una caricia a la más remota levedad, donde las palabras son la distancia que hay que salvar para dejar acontecer el silencio.
Se muestra ante tus ojos el paraíso de hielo: el mundo de las sutilezas.
martes, 6 de marzo de 2012
Aborrezco no poder incitarte a que aborrezcas, es tan insoportable, tan insoportable como su maldita presencia en mis espaldas. ¡Maldita sea! Calla de una vez, calla, calla. No lo hará, no puedo impedir que lo haga, me paraliza. Ya he perdido la puñetera esencia del vacío para la incrustación en la demoníaca locura. Joder. Qué hacen retumbando sobre mis oídos unas fútiles cuerdas. Por lo demás, ya no llueve, ya no las escucho mientras llueve, ya no hay repiqueteo, ni gotas que caen sobre otras gotas. Ya no hay silencio. Ya no hay música. Ni siquiera hay desesperación. Ni siquiera hay locura. Sólo condensación, el frío de la indiferencia.
Ins
La creatividad
se extirpa
como los besos
de la sangre,
muere
como el cielo
ante la noche.
¿Cómo vuelve?
Extracto de El Infierno - Canto III - [La divina comedia de Dante]
«Por mi se va a la ciudad doliente,
por mi se ingresa en el dolor eterno,
por mi se va con la perdida gente.
La justicia movió a mi alto hacedor:
Hízome la divina potestad,
la suma sabiduría y el primer amor.
Antes de mí ninguna cosa fue creada
sólo las eternas, y yo eternamente duro:
¡Perded toda esperanza los que entráis!»
Estas palabras de oscuro tono
vi escritas en el dintel de una puerta:
Y dije: Maestro, me es duro el sentido.
Y él a mí, como persona atenta:
Es necesario aquí dejar todo recelo;
toda cobardía es necesario que aquí muera.
Hemos venido al lugar donde te dije
habías de ver la gente adolorida,
las que han perdido el bien del intelecto.
Después su mano en la mía puso
con rostro sonriente me reanimó,
y me introdujo adentro a las secretas cosas.
Allí suspiros, llantos y grandes males
resonaban en el aire sin estrellas,
que me hicieron llorar no bien entré.
domingo, 4 de marzo de 2012
Hasta
Pruebe usted a bailar en una habitación a oscuras.
O a llegar, a través de la cornisa, a la habitación de al lado.
Pruebe a desconectar el teléfono.
O a tirarse a la piscina, para sentir el agua helada sobre la piel, y temblar, temblar hasta no ver nada.
Doceavo peina lo impeinado
1 oscila venado
2 muerto acanalado
3 combinando hincado
4 dulce palo aislado
5 cópula en el aro
6 padre madre y paloma si conchabados
7en el triángulo de aniquilación perpetuado
8 bajo la sombra pueden intercambiar miradas
9 pero la chimenea se derrumba, y el oscuro
10 ángel nos avisa, el doble, avaros
11 de la pérdida, el falso hermano desandamos
12
sábado, 3 de marzo de 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
Exilio
Te estás viendo forzado a cerrar los ojos y suspirar. El eco del ruido de fondo hace que tiemblen tus arterias, tus venas. Estás nervioso, diriges la vacua mirada hacia el infinito inmerso en distracciones obscenas y exponencialmente oscuras. Nada ha sido, nada es, nada será. Te sumerges en ese pensamiento, el cual te resulta tan absurdo y diáfano a la vez que te imposibilita el intento de erradicarlo. Atisbas, no obstante, con tus ojos la tristeza en la alegría, cada vez que sonríes es como si tus pupilas estuvieran diciendo.. ¡basta ya, hay que compensar esta exaltación con lágrimas!
jueves, 1 de marzo de 2012
Adiós, realidad
Esta visión se presenta tan diáfana como el rayo de luz proveniente del cenit del día. Me despido de ti, hemos vivido momentos tan memorables que he de conservarlos en mi memoria. Es claro que el pragmatismo pierde la consistencia, ha sido siempre obvio, es la base. Ser racional es lo propio, y siendo puramente racionales comienza a tener sentido la capacidad de perder la razón, la propensión a la locura de cada uno. Esa locura no se produce en el tiempo, sino en las milésimas, en cualquier caso. Si el reloj muere, el tiempo se va con él. Pensar (o leer) lo suficiente trastoca, resquebraja la vida misma tal y como es contemplada, te acerca a la eternidad. Y así, uno termina deambulando en otra realidad... en la realidad del sueño.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Cuatro
Ha sido curioso, hoy he escrito el veintinueve en el folio y ni me he percatado. Ha tenido que intervenir el ruido de la pantalla de colores para que pudiese vislumbrarlo... ¡año bisiesto!
Feliz 29 de febrero. ¡Hasta dentro de cuatro años -con suerte-!
...
Las rocas
No me importaría estar jugando contigo todo el rato. Que tus ojos cayesen, se fuesen a la derecha y a la izquierda, buscando absorberlo todo. En algún punto estarías mirándome escrutadoramente, clavando las chispas que regurgitarían como un fuego en mí. Yo, banalmente abyecta en el brillo de tu oscuridad, paralizada, te sonreiría tontamente con cada palabra que soltasen mis insolentes labios. Con una prorrumpida cadencia que tendería al vértigo a medida que me sumergiera más en las profundidades de tu río. Podría... soñar con despertar y no tener que hacer nada, sólo atisbar el mar y el cielo, las olas y su movimiento, su espuma, y que tú estuvieras a mi lado, impávido, sin resquemores, en silencio. Me diluiría en el cuadro ante mis ojos, sería espuma vagando por el océano y tú las rocas, que yo rozaría con cada uno de mis movimientos. Ni el sol sería capaz de negarlo.. ni de borrar nada, ni nadie. Pero solamente soy, soy. Y tú no dejarás de ser, aun no, el ser altivo, sereno, firme, distante y cercano. Podría decirte mil palabras inútiles y luego enredarme con tu mirada mientras el silencio me inunda. Pasaria así horas, te estaría escuchando, a ti, a tus sombras, a tus latidos, a tu corazón bombeando sangre. Aunque... tú... tú.. volverías a perderte en las misivas de tu imaginación, en tu tempestad y tu quietud insondable.
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¿Qué mirada no es susceptible?
martes, 28 de febrero de 2012
Cuestión de números
¿Tú?
Tú eres un número, como ellos.
¿Yo?
Yo soy un número, como tú.
Dime, por favor:
¿Acaso seremos infinito si nos dividen entre cero?
lunes, 27 de febrero de 2012
Contradicciones e inconsecuencias
La preocupación por el sistema y la unidad no ha sido —ni lo será nunca— una característica de quienes escriben en los momentos de inspiración, en los cuales el pensamiento es una expresión visceral que obedece a los caprichos de los nervios. Una perfecta unidad, la búsqueda de un sistema coherente son la prueba de una vida personal pobre, esquemática e insulsa, carente de contradicciones, de gratuidad, de paradojas. Sólo las contradicciones esenciales y las antinomias interiores prueban una vida espiritual fecunda, pues sólo ellas proporcionan al flujo y a la abundancia internas una posibilidad de realización. Quienes varían poco de estado de ánimo e ignoran la experiencia de los extremos no pueden contradecirse, puesto que sus tensiones insuficientes no podrían oponerse. Quienes, por el contrario, sienten intensamente el odio, la desesperación, el caos, la nada o el amor, aquellos a los que cada experiencia consume y precipita hacia la muerte, que no pueden respirar fuera de las cimas y que están siempre solos (y con mayor motivo cuando están acompañados), ¿cómo podrían seguir una evolución rectilínea o cristalizarse en un sistema? Todo lo que es forma, sistema, categoría, plan o esquema procede de un déficit de los contenidos, de una carencia de energía interior, de una esterilidad de la vida espiritual.
Las grandes tensiones de ésta desembocan en el caos, en una exaltación cercana a la demencia. No existe vida espiritual fecunda que no conozca los estados caóticos y efervescentes de la enfermedad en su paroxismo, cuando la inspiración aparece como una condición esencial de la creación y las contradicciones como manifestaciones de la temperatura interior. Todo aquel que repruebe los estados caóticos no es un creador, quien desprecie los estados enfermizos no tiene derecho a hablar del espíritu. Sólo posee valor lo que surge de la inspiración, del fondo irracional de nuestro ser, lo que brota del punto central de nuestra subjetividad. Todo producto exclusivo del esfuerzo obstinado y del trabajo carece de valor, como todo producto exclusivo de la inteligencia es estéril y no posee el mínimo interés. Por el contrario, me fascina el espectáculo del ímpetu bárbaro y espontáneo de la inspiración, la efervescencia de los estados de ánimo, del lirismo esencial y de cuanto es tensión interior —todo lo cual hace de la inspiración la única realidad viva en el terreno de la creación.
[En las cimas de la desesperación - E. M. Cioran]
domingo, 26 de febrero de 2012
Pensamiento
Me levanto sobresaltado; si por lo menos pudiera dejar de pensar, ya sería mejor. Los pensamientos son lo más insulso que hay. Más insulso aún que la carne. Son una cosa que se estira interminablemente, y dejan un gusto raro. Y además dentro de los pensamientos están las palabras, las palabras inconclusas, las frases esbozadas que retornan sin interrupción: “Tengo que termi... Yo ex... Muerto... M. de Roll ha muerto... No soy... Yo ex... ” Sigue, sigue, y no termina nunca. Es peor que lo otro, porque me siento responsable y cómplice. Por ejemplo, yo alimento esta especie de rumia dolorosa: existo. Yo. El cuerpo, una vez que ha empezado, vive solo. Pero soy yo quien continúa, quien desenvuelve el pensamiento. Existo. Pienso que existo. ¡Oh qué larga serpentina es esa sensación de existir! Y la desenvuelvo muy despacito... ¡Si pudiera dejar de pensar! Intento, lo consigo: me parece que la cabeza se me llena de humo... y vuelve a empezar: “Humo... no pensar... No quiero pensar. No tengo que pensar que no quiero pensar. Porque es un pensamiento”. ¿Entonces no se acabará nunca?
Yo soy mi pensamiento, por eso no puedo detenerme. Existo porque pienso... y no puedo dejar de pensar. En este mismo momento —es atroz— si existo es porque me horroriza existir. Yo, yo me saco de la nada a la que aspiro; el odio, el asco de existir son otras tantas maneras de hacerme existir, de hundirme en la existencia. Los pensamientos nacen a mis espaldas, como un vértigo, los siento nacer detrás de mi cabeza... si cedo se situarán aquí delante, entre mis ojos, y sigo cediendo, y el pensamiento crece, crece, y ahora, inmenso, me llena por entero y renueva mi existencia.
[La náusea - Sartre]
sábado, 25 de febrero de 2012
Debo reconocerte cuando te escrute caminando en la dirección contraria a la mía en la calle. ¿Qué probabilidad existe de que alguna vez nos hayamos visto? A veces en las guaguas reconoces rostros que te son familiares y que jamás volverás a observar. Rostros especiales, individuos excepcionales encerrados en los lares de un libro o de la ventana. O aquellos que te miran fijamente. Eso es lo que anhelo, así como la racionalidad que tanto desprenden algunos y la falta de seriedad que eso habría de conllevar..
Existe una especie de cristal que siendo más translúcido en unos casos que en otros distancia las fuerzas del exterior y las fuerzas del interior de cada uno. ¿Y dónde se refleja sino en el rostro y el lenguaje corporal? Siempre me ha llamado la atención la innumerable cantidad de detalles que se han de reproducir en una conversación para que el mensaje llegue impoluto al receptor. Pero... ¿acaso este podría estar dentro de uno mismo para vislumbrar con la misma mirada lo que nos está aconteciendo?
Si careciéramos de prejuicios y por unos segundos perdiésemos la noción de "ser", las palabras se deslizarían unas tras otras al exterior como foráneas a nosotros, que no seríamos capaces de explicar el sentido de haberlas dicho... ¡si ya no nos representan!
[Porque sí... ]:
[Porque sí... ]:
jueves, 23 de febrero de 2012
Cuando eres consciente de que la situación ha superado los límites que esperabas ya dejas de estar un poco ahí, vas suspendido en el aire, flotando a la deriva sobre la abrumadora Nada. Y si es la primera vez el impacto viene con el mismo ímpetu que el de una ola chocando contra una roca, casi con la misma violencia e inclusive superándola. Luego te acostumbras, aprendes el sentido del infinito, de la repetición, todo acaba entrando en el bucle del sosiego, la calma inquebrantable en el mar de la fragilidad. Las estructuras se resquebrajan y muere la inspiración porque ya has vivido lo que debías de vivir, quizá con carencia de experiencias, pero eres capaz de presuponer, de intuir cómo serán las otras. Acabas por no querer escuchar una sola palabra más y que sea el viento (si es que existe) el que te diga cómo sentirás lo nuevo que aún desconoces, para luego... perder paulatinamente el amor y el odio, y rodar sobre una eterna aunque fría existencia...
miércoles, 22 de febrero de 2012
Paciencia con los errores..
"Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo." - [Fréderic Chopin]
martes, 21 de febrero de 2012
Universidad: cultura del diálogo
Universidad: cultura del diálogo [La Opinión 18/02/2012]
AGUSTÍN DÍAZ-PACHECO, DIPLOMADO UNIVERSITARIO EN RELACIONES LABORALES. Uno de los más serios problemas que la crisis económico-social ha acentuado es el referido al paro juvenil, pésimas condiciones de trabajo, precariedad entre titulación académica y ocupación laboral, y la creciente fuga de cerebros; son personas jóvenes dotadas de suficiente preparación. Lo ha subrayado Eduardo Doménech, rector de la Universidad de La Laguna (ULL): “Si se cierran esas puertas [el tijeretazo de unos 600 millones de euros a la universidad española], los jóvenes cerebros que tenemos en todas las universidades van a buscar otras salidas o intentarán irse a otros países donde la crisis no afecta tanto.” (DA, Fran Domínguez, 12/02/2012, páginas 3-4, Tenerife). Debe considerarse la preocupación expresada a lo largo la entrevista realizada a Eduardo Doménech, honda su preocupación por cuanto proviene de una autoridad académica que, junto a profesores y estudiantes, se ocupa de los destinos de la ULL; institución que debe acometer la irrefutable misión de incrementar la cultura del diálogo, no sólo con respecto a otras instituciones, y también organizaciones sindicales, sino saber reconciliarse con el estudiantado. ¿Debemos entender la cultura como suma de conocimientos, cúmulo de erudición, y talante negociador tendente al diálogo como actitud vital? Sí, y en tal sentido, dicho diálogo obtendría mayor sustantividad si, entre otras cuestiones, se archivara el innecesario expediente incoado a 23 jóvenes estudiantes universitarios canarios, miembros y representantes pertenecientes al grupo claustral mayoritariamente representativos de la ULL: la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC). La crisis económico-social exige intensificar una incesante tarea, reconducir siempre deseadas conversaciones entre el rector y los universitarios, preocupados ambos por la buena y merecida suerte a desear que se traduzca en hechos bien tangibles. La crisis no supone una abstracción, tampoco queda sujeta a demostraciones autoritarias, como recurrir a una normativa del año 1954; se trata de asumir, en el fondo y en la forma, el afrontar satisfactoria y democráticamente diversos problemas, y el de los 23 universitarios expedientados (representantes de AMEC), uno de ellos; a superar mediante un inteligente contraste en aras del futuro democrático de la ULL. Una situación de crisis lo demanda. El estudiantado, Personal de Administración y Servicios (PAS) de la ULL, Intersindical Canaria, y la carta abierta de los exalumnos claustrales Rubens Ascanio y Samir Delgado, han solicitado se archive el expediente sancionador, aparte de ser informada Irina Bokova, Directora General de la Unesco. Debe prevalecer el sosegado intercambio de pareceres, igual que los derechos reconocidos en la Convención de la Unesco, relativa a las Discriminaciones en la esfera de la Enseñanza, cuyo artículo 3, disposición A, contempla: “Derogar todas las disposiciones legislativas y administrativas que entrañen discriminaciones en la esfera de la enseñanza”. Esto es, evitar el autoritarismo.
[Fuente: http://libertadenlaull.wordpress.com/2012/02/19/universidad-cultura-del-dialogola-opinion-18022012/]
viernes, 17 de febrero de 2012
Aire
Este escrito fue comenzado hace casi un año, no está terminado ni corregido, pero me sigue pareciendo bonito, después de todo. (Véase desde la inocencia.)
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I
I
Levanto los resquicios de polvo que puedan quedar para unirlos bajo la figura inefable de un fantasma que cada noche me acompaña en mis sueños, hasta nos hemos convertido en inseparables.
- Dulces sueños – Ese ha sido el eterno saludo de cada una de sus visitas. Y esta noche no sería diferente.-
- Pero si ya estoy rodeada del susurro de las sábanas, durmiendo, en mi sueño. No entiendo qué haces aquí otra vez más. Puedes irte. Por favor.
- Tú eres la que quieres que esté aquí, me iré cuando así lo desees.
- Es lo que te estoy pidiendo.
- Pero no lo que realmente quieres. Solicitas mi presencia, me necesitas contigo.
- No, no. Ha sido un error, estoy ardorosamente convencida de que te has confundido de persona.
- Tranquila, esta vez no intervendré en las formas de tu imaginación. Bajo las misivas de tu fuero interno atenderé a tus deseos ya que veo que tus palabras son incapaces de corresponderse con ellos.
Tartamudeé una posible respuesta, pero la rueda fue incapaz de girar, así que supongo que sería mejor así. Fantasma estaba ahí escrutando mis propios sueños y sin manipularlos, aunque en el fondo lo haría, como cada noche. Retomaría los hilos en su apariencia invisible y los movería de tal forma que me sintiera complacida. Realmente era mágico, empero absurdo.
Mis movimientos en el arrebato nocturno solían arrojar las sábanas al suelo, me entraba una súbita fiebre, creo que hasta emitía algún que otro exabrupto que, con suerte, no despertaba a los vecinos. Sentía el apocalipsis cosquilleándome los pies y subiendo hasta llegar a cada uno de los poros de mi piel, y todo estaba encerrado en mi cabeza, aunque yo tan sólo lo sentía en la sangre, en mis ciento veinte pulsaciones por minuto. La más maravillosa pasividad se auscultaba en la oscuridad, en mis párpados sellados, es como si solamente la realidad, el mundo, viviera dentro de mí, y no me topase con ningún otro ser zarandeando las murallas de mi alma y alterándolas. Como si la naturaleza se percibiese inquebrantable en mi silencio repleto de imágenes hirviendo.
He de decir que aquella madrugada mi sueño transcurría sobre las tres y treinta y tres de la madrugada en un confortable y atípico lugar con respecto a los anteriores. Había agua, mucha: estancada y en movimiento. Algunas veces seguían una melodía en allegro y otras veces en sostenuto y se elevaban desesperadamente bajo un fortísimo. Yo estaba flotando sobre una cascada que arrastraba con magnificencia y brutalidad el líquido cristalino hacia un cielo diáfano y aborregado. Era radicalmente una sinfonía acuática. Sentía un ápice de otro ser sobre la espina dorsal, aunque condensado bajo una densa gota de H2O, y sí… ¡solamente una!
Mientras caía a la inversa me iba desprendiendo del peso y la densa gota se adentraba combinándose con mi sangre y alterando por siempre mi esencia. Mi yo definitivo se diluía y me sentía agraciada de que aquello sucediera así. Creo que sonreía no sé si en cama o en cascada, había alguien más con una sonrisa en los labios, pero el vaho en mis ojos me impedía atisbarla. Abruptamente, cesó la melodía. Desde una de las nubes escuchaba un murmullo que precipitadamente se convertía en la cadencia de mis oídos.
- ¿Por qué estás aquí? ¿Y por qué estoy aquí?
- No lo sé. Devuélveme la música, te lo agradecería.
- Yo no he sido, disfrutaba tanto como tú. Créeme.
- Bueno, al menos no cesa el movimiento del agua.
- Ya, aquí nunca pasa eso. ¿Eras tú la que sonreía?
- Supongo, ahora mismo dudo sobre la presencia de un ‘yo’.
- Claro, todo aquel que transite por estos lares lo hace. Se sienten como notas de agua siendo una parte diminuta pero imprescindible de la sinfonía.
- Y a qué viene tu segunda pregunta si ya conoces este lugar.
- No realmente. Sólo llevo aquí tres días, al menos en mi sueño. Para finalizarlo necesitaba encontrar a otro por aquí y creo que eres tú.
- ¿Así de simple?
- Sí, eso es lo que me dijo el Fantasma que dirige a la orquesta.
- Vaya, así que es él. – Empecé a retorcerme los cabellos y tirarlos como si fueran muelles para que luego volvieran a su posición natural, comprobando que mis incipientes amagos por quedarme calva eran en vano. – Me marcho. Adiós.
- ¡Espera! Falta un detalle y te dejaré ir.
- Dime, antes de quebrantar tu nube.
- Si lo conoces… debes saber la respuesta a mis preguntas. Debería haberme despertado ya puesto que te he visto. Si no es así ha de existir otra razón por la cual deba quedarme, quizás debamos partir juntos. ¡Sí.. seguramente es eso!
- Estás majara. ¿Cuántas pastillas has tomado para poder dormir?
- Un par, me parece. Recomendación del médico. ¿Y tú?
- ¿YO? No conozco tu mundo ni lo que entraña vivir en él. Al menos eso es lo que dice mi ‘yo’, el cual no es mío. Supongo que me ha trastornado.
- ¿Te ha dado fuerte, eh?
- Es una posibilidad que no desecho, pero sinceramente creo que no me importa demasiado.
- Es mi hora, suena mi despertador o algo así. Nos veremos en alguna estación… algún día. Te lo puedo asegurar, está escrito.- Dijo mientras se desvanecía paulatinamente su cuerpo y el círculo retornaba a su órbita, al menos, para él.
- En fin… - Retumbó el eco de una risa que salía de mis labios insolentes, no la comprendía y era mía. Se clavaba el círculo, como una espina, mientras giraba sobre las entrañas de mi alma. - ¡Sé que estás ahí y sabes qué es lo que quiero en este momento! – Se prorrumpió el repiqueteo del agua. Las notas acallaban el ruido del silencio, esta vez con perpetuas blancas y una filantropía exacerbada. Qué ingenuidad portaba, me había engañado. Y había logrado su empecinado propósito. No había nada que hacer, ni razones por las que esgrimir una queja contra él. La precisión con la que transcurrieron los hechos los hicieron perfectos e inolvidables para las cavernas de mi mente.
Me asustaba la altura a la que me encontraba y a la vez sería incapaz de retornar al principio, a medida que escalaba niveles transportada por la cascada, la melodía se fundía más con la maraña formada por mi sangre y aquella gota densa, siendo las tres necesidades de mi cuerpo. Debería existir un final para todo aquello, algo me decía que no existía. En cada nuevo nivel era más bella la melodía, más mágica, correspondiéndose con la altura del cielo y con la densidad y forma de las nubes. Aquí no habría aviones ni objetos voladores no identificados, era una atmósfera modesta. Aunque tras ella vendría la oscuridad y proximidad a una dimensión diferente, acaso… ¿lo soportaría mi cuerpo? Si ya estaba en el más absoluto paraíso, ¿cómo podría haber una melodía más bella que aquella en la plenitud del negro?
En el fondo, acabaría por despertarme, así sucedía. Eran las cuatro y cuarenta y cuatro de la madrugada.
II
II
El parpadeo incesante atenuaba mi mirada, deslumbrándome por la oscuridad y por la abrumadora música. No entiendo por qué pero me venía a la memoria un dibujo en el que aparecía una silueta. Sin nada más que eso, sentía su contorno, mi mente lo visionaba. ¿Tal vez era alguien que conocí en otra vida, en otro mundo? Podía creer que me era familiar, era la asociación más simple que trazaría mi burdo cerebro. A pesar de que no era más que una fruslería, quería cavar y cavar, ponerle dirección al río de mi sangre, y atisbar qué era lo que realmente estaba imaginando. Los efectos sedantes del fondo “musical” quizá fueran los responsables. La figura se despegó del papel y apareció en tres dimensiones, como en un cuadro de Escher, ante mí.
- ¿Por qué no me recuerdas? He estado contigo durante mucho tiempo, he intentado seguir cada una de tus sombras.
- Ojalá pudiera… desde que se inició mi ascenso a través de estas nubes la ligereza se ha apoderado de mí. Mis cargas, mis recuerdos… se han desvanecido.
- Ya… me temo que ese es uno de los problemas de estar en este sitio. Al final todos terminamos convirtiéndonos en unos sin rostro, tanto nosotros mismos como aquellos que conocimos en la otra vida.
- Bueno, estoy en un sueño. Despertaré y la utopía se habrá desvanecido, con todos sus inconvenientes.
- ¿Ah sí? ¿Eso es lo que crees?
- Es lo que sucederá, como siempre.
- Lamento decirte que estás equivocada, ojalá no fuese así pero… a medida que te adentres en la nueva dimensión y el Negro absoluto se alimente de tus energías, cada vez te sentirás más libre. Y ello implica eliminar tu memoria, cada uno de los acontecimientos que vislumbraron tus pupilas, aquello que sentiste en lo más recóndito de tu piel, lo más profundo, tus anhelos… ¡Todo! ¡Todo lo que fuiste alguna vez desaparecerá!
- ¿Estás insinuándome que dejaré de ser ‘yo’? ¿Es que acaso no lo he perdido ya?
- Simplemente estoy advirtiéndote las consecuencias de permanecer aquí… Acabarás convirtiéndote en una nota de esta macabra y drenante sinfonía.
- ¿Y si quiero permanecer sin dejar de ser?
- Entonces… entonces… ¡debes hablar con el Dios de esta dimensión! Debo recordarte que si estás dispuesta a quedarte… será para la eternidad, y no serás tú quién decida el ánima final en la que te transformarás.
- De acuerdo. Sigo sin poder… rememorarte, Silueta.
- Ya, ya no tiene importancia, sólo sigue tu camino… Si en algún momento quieres recordarme, tendrás que retractarte a tiempo y penetrar en la realidad, en tu Realidad, otra vez.
- Está bien, no puedo perder ni un ápice de tiempo. Gracias por la información. – Y Silueta estalló en burbujas en el aire o, al menos, es lo que interpreté de aquel súbito restallar.
Tomé una decisión: no hacer nada. No me importaba permanecer ahí para siempre y no vislumbraba ninguna manera de contactar con la divinidad de la dimensión. Además, no resultaría muy útil. Así que.. ¿desaparecería mi Realidad, mi círculo más cercano, mis recuerdos, eh? ¿Se desvanecería mi propio ‘yo’? Lo que Silueta desconocía era mi absoluta carencia de Realidad, yo sólo la había rozado tangencialmente. No rememoraba a ninguna persona en especial aunque a veces se me aparecían como imágenes difusas algunas, y, sobretodo, sus gestos se impregnaban en mi mente. No era muy relevante, me convertiría en otro ‘yo’, y esto era la mar de excitante. La única preocupación… era qué clase de ánima llegaría a ser, dentro de qué clave estaría. Por ello necesitaba al director de la orquesta –en estos momentos sonaba en la sinfonía una melodía de piano pesante y sentía una sedación inmediata-. Mis párpados se entrecerraban lentamente sin pretenderlo, como movidos por una fuerza magnética, no podía resistirme a… a…
jueves, 16 de febrero de 2012
Conexiones
Cualquiera conoce a medias la verdad, pero nadie sabe qué mentiras me permiten disimular. Nadie ata los cabos que nadie podría atar para saber que la verdad sólo está a medias.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Recuerda que
"Por muy caro que le haga pagar el sentimiento el mundo, es en la emoción donde el hombre alcanza a intuir lo inconmensurable." - [Goethe]
martes, 14 de febrero de 2012
El estado dinámico de la madurez
¡Qué atrevidos por creerse tan adultos! Si ni siquiera son capaces de dar orden al abismo de sus vidas. ¿Y pretenden ustedes que aspire a un futuro estable como el suyo? Por favor. La madurez no es ni será jamás absoluta, siempre nos quedamos a medias. A veces insinúan que han vuelto a su niñez viendo esto o lo otro -contemplándolo en individuos ajenos al propio-, muy seguros de la etapa que fervientemente pisan, pero no, no es así. Uno puede ser capaz de racionalizar, de actuar con madurez ante ciertos ámbitos, y, no obstante, no hacerlo en otros. ¿Quiere esto decir que son errores que nos hacen aprender y, por ende, llevarnos a ser más adultos? Nanai. Meramente, no se trata de una postura estática, sino de algo dinámico, que varía según qué cosas nos tocan y qué cosas no. Pero, bajo ningún concepto, es definitivo (y esperemos que jamás lo sea).
sábado, 11 de febrero de 2012
Ya no hay momento...
Me susurraste que todo iría bien, que el miedo que yo sentía se dispersaría como los granos de arena ante una ráfaga de viento, que se extirparía de mí toda vena de lamento. Si hay algún leve residuo sostén el tacto de tu piel, aférrala contra la pared o contra el suelo, siempre estando de pie. Aunque apenas te queden fuerzas, cae, cae una y otra vez para que vuelvan a levantarte, pero de pie. No quiero que vengan las mareas de lluvia, y percibir cómo gota a gota caen sobre nuestras espaldas, son demasiadas gotas las que he de contar, innumerables veces estaría recitando la decadencia de cada una de ellas, innumerables veces estaría rezando por sus muertes. Si hay algún vestigio de mí que resida en ti, te concedo la oportunidad de borrarlo o de sostenerlo para la eternidad, puede que nunca fueran concebidos desde mi interior, sino que naciesen desde un 'yo' externo al propio y se condensasen insospechadamente en el mío. Para derivar en una espiral no se hacen necesarias las cavilaciones, sino el sosiego infinito, sin embargo tú no te ves en otro lugar distinto a la inmensidad, donde somos partículas dispersas y lo único que nos une es el espacio y el tiempo, donde sólo se cuela el azar y no sabemos cuál será el nuevo destino. Esa es la magia a la cual no nos queda otra que aspirar, la magia de no saber qué sucederá, sino de ser conscientes de lo que está sucediendo y contemplar que ya se ha convertido en pasado sin que apenas pudiésemos sostenerlo entre nuestros dedos, pero viviéndolo con la misma intensidad que tiene nuestra presencia sobre el espacio en el cual nos encontramos suspendidos...
jueves, 9 de febrero de 2012
martes, 7 de febrero de 2012
¿Quién dijo que la edad es un número?
¿Alguien dijo que el joven podía ser viejo?
Pues así, vieja, yo me siento
No es esta la generación a la que pertenezco
Ni tampoco a las de antaño ni a las del futuro
¿Acaso el rumbo del mundo es algo que merezco?
¿Por qué he de depositar en una época mi cuerpo?
No, no es lo que quiero
No necesito un manto de arrugas para poder mantenerlo
Vieja me siento y vieja muero
En el infinito tedio
sábado, 4 de febrero de 2012
Introducción..
'Nací hastiado -escribe a Louise Colet en 1846-; esa es la lepra que me roe. Estoy cansado de la vida, de los demás, de todo.' A diferencia, no obstante, del tan conocido mal du siècle que aquejó la vida de Chateaubriand y de toda la generación romántica, este hastío profundo de Flaubert, por sus características existenciales, resulta plenamente moderno:
"¿Conoce usted el tedio? -escribe a Louis de Cormenin, el 7 de junio de 1844-. No me refiero, desde luego,m a ese tedio común, banal, consecuencia de la holgazanería o de la enfermedad, sino a esa desazón moderna que roe las entrañas del hombre, y, de un ser inteligente, hace una sombra que anda, un fantasma que piensa. ¡Ah! Le compadezco si esa clase de lepra le resulta familiar. A veces se cree uno curado, pero un buen día se despierta uno más afligido que nunca (...). En mi caso, se trata de una enfermedad de juventud que me afecta durante los días funestos como hoy."
Pesimismo existencial constante a lo largo de toda su vida y que incluso se incrementará con la madurez, cuando, renunciando a sus quimeras y sin esperar ya nada del porvenir, empiece a confiar a sus amigos su aspiración a acabar de una vez. 'La vida únicamente resulta tolerable a condición de no estar jamás en ella', escribe a Louis Colet, en 1853. Pero no estar allí puede implicar asimismo establecer una distancia prudencial entre él y la vida, distancia que podría provenir de la ironía, pero, sobre todo, del arte. Aceptación irónica de la existencia y recreación plástica y completa de ésta por medio del arte. El arte como recurso definitivo e incluso como tabla de salvación. El arte como sacerdocio será otra de las grandes aportaciones flaubertianas al mundo de la modernidad. La escritura como tormento, como sacrificio supremo, pero también como suprema compensación. 'El arte es una manera especial de vivir', frase que puntúa regularmente su correspondencia. El arte como alucinógeno frente a las miserias de un mundo vulgar e insoportable. El arte como asidero definitivo, pero también como espacio de fascinación y de embriaguez desenfrenada: 'la única forma de soportar la existencia es aturdiéndose en la literatura como en una orgía perpetua', carta a Louis Colet, 4 de septiembre de 1858. Soledad, pues, consecuencia de un mundo incapaz de satisfacer sus anhelos desmedidos, pero compensada y remediada en todo momento por la seducción de un arte concebido como medicina suprema y como vocación llevada a límites insospechados.
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